Opinión

En opinión: ¡Yo gano pero tú pierdes!

El grado de desarrollo de una nación tiene que ver directamente con la capacidad de la gente de interpretar la realidad. También la cultura política de un pueblo está relacionada con esa habilidad. Estudios han demostrado que en Venezuela la gente está atrapada por los análisis que hacen desde las dos trincheras de la polarización política. Son los dirigentes quienes fijan los parámetros para interpretar la realidad.

Y esos análisis generalmente obedecen a cálculos interesados y convenientes a la estrategia trazada por las organizaciones partidistas. Son las campañas de concientización, las declaraciones a los medios y las matrices las que crean la opinión y dibujan la realidad que la sociedad o cada uno ve.     El país requiere análisis integrales, profundos y comparativos para visualizarlo con sus complejidades.

Es muy compleja la situación y por eso exige estudios y métodos que afloren realidades objetivas y consecuencias productos de acciones certeras, medibles…evaluables. Estamos en un momento delicado donde es fatal la improvisación y la malversación de políticas. Son tiempos de planificación estratégica y de administración de los recursos en forma honesta y transparente.

La solución de los problemas no espera y la definición de prioridades es vital en el logro de una administración pública eficiente y oportuna.     Por otro lado, para llevar la paz a la nación los bandos en conflictos políticos impulsan un proceso de diálogo y negociación. Se lleva a efecto en la República Dominicana, con el apoyo del gobierno de ese país y de los cancilleres de Chile, México, Nicaragua y Bolivia,  mediadores. Proceso que ha tenido muchos obstáculos y limitaciones. A mi entender como consecuencia de los temas planteados de un lado y de otro. Temas que benefician exclusivamente a uno de los lados… al proponente. Pareciera que el espíritu de la negociación no es ganar ganar.

Es simplemente ¡Yo gano pero tú pierdes! Con ese enfoque es muy difícil llegar a acuerdos. Observemos los tres temas básicos de la oposición: regreso a las facultades constitucionales de la Asamblea Nacional; formación de un Consejo Electoral, garante de imparcialidad y canal humanitario de alimentos y medicinas. Mientras, el gobierno pide reconocimiento y sometimiento a la ANC; desbloqueo financiero y económico y desmontaje de la campaña internacional.  

Puestas así las cosas es muy difícil concluir en acuerdos que  beneficien ambos lados a la vez. La polarización ha dejado huella y los odios y rivalidades se extienden por todo el país sin canales de comunicación francos y productivos.

La división tomó los tuétanos y el mal desgraciadamente ya está hecho. Vamos a una campaña electoral presidencial en medio de casi una guerra interna para aniquilar al contrincante. No hay espacio para las medias tintas ni son tiempos de grises.

Se impusieron  el radicalismo y los grupos extremos. Que dirigirán la campaña con el enfoque y el estilo de quienes hablaran de  destruir, devastar y arruinar al adversario.    Un año electoral marcado por la polarización política y una brutal hiperinflación que empobrece al ciudadano y le impide adquirir sus básicos alimentos y medicinas. Una frustrante negociación cuyos temas para el acuerdo solo refieren asuntos de interés político. Mientras, la grave crisis económica continúa al garete con un gobierno sin capacidad de repuesta para solucionarla.

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