No cabe duda que se impuso el civismo y triunfó la paz, el Gobierno revolucionario de Nicolás Maduro, el Psuv y el pueblo en la calle junto a las Fuerzas Armadas Bolivarianas venezolanas derrotamos el plan de saqueos, violencia, amedrentamiento, muertes y desestabilización orquestado desde la bancada opositora para deponer el mandato de nuestro Presidente y desconocer la voluntad popular.
Derrotamos a los paramilitares, a Voluntad Popular, Primero Justicia y la horda de adecos apátridas que a cualquier precio buscan crear caos en Venezuela. Para ello desplegaron toda la batería mediática nacional e internacional, le atribuyeron un calificativo de modo y propiedad, lo llamaron “la toma”, pero realmente buscaban boicotear y sembrar terror en la ciudad capital, asesinando inocentes, incluso, militantes de sus propios partidos para justificar que la única vía posible de aliviar la tensión era el revocatorio o la renuncia inmediata. Ambas locuras solo imaginables en el despecho de quienes están de espalda al pueblo desde hace más de 17 años.
Por ello, desactivamos sus cuadros de sicarios, se decomisaron armas, municiones y movilizamos la unión cívico militar de todo el país. El resultado fue la gran victoria donde triunfó la paz, de la conciencia cada día más clara de venezolanos, incluso, de aquellos que con diferencias optan por la cordura y el civismo.
Los medios de la oposición silenciaron el revés, dejaron en blanco las páginas llenas de la euforia popular que salió a defender este proceso revolucionario. Y sobre todo para hacer respetar los derechos de todos los ciudadanos a vivir en total paz.
