En el Estado Zulia, están produciéndose continuos “Apagones”, cortes de electricidad no programados, que están causando una serie de contratiempos a los usuarios, sin que asuma Corpoelec ningún tipo de responsabilidades y muchos menos justificación alguna.
Los daños y perjuicios causados, desde los aparatos electrónicos hasta la propia vida de los zulianos, que indignados e impotentes, se quedan perplejos de la irresponsabilidad de Corpoelec.
Hoy la excusa es que atentaron en contra de la estación de “El Tablazo” que recibe la energía proveniente del Guri y la traspasa a Maracaibo. Cómo es posible que el Estado Venezolano no resguarde instalaciones estratégicas?. Es la conjunción de elementos de sabotaje, falta de mantenimiento y de inversión.
Hoy en día, El Guri (electricidad hídrica), está rebasado en sus niveles de agua. De manera que la generación debería estar en niveles óptimos. Esa electricidad hídrica generada en El Guri, Estado Bolívar, alimenta el 60% de la electricidad en el Zulia, el restante 40%, es generado en las plantas instaladas en la región zuliana. Hay que recordar que hasta el año 1990, el Zulia generaba y distribuía la electricidad e inclusive exportaba al vecino país de Colombia.
El Presidente Chávez, consciente de la necesidad del crecimiento de la generación eléctrica, hizo inversiones multimillonarias en dólares, para dotar al Zulia, de las “Termoeléctricas”, la 1, 2, 3 y 4, además de mini plantas generadoras de electricidad, caso de las plantas en Urdaneta. La Planta “Ramón Laguna” en los Haticos, ha sido abandonada, sin mantenimiento alguno. De manera que la capacidad instalada de generación eléctrica en el Zulia. Debería atender las necesidades eléctricas de la región. No es así. Las plantas de la Termoeléctrica, no han sido instaladas en su totalidad. Los ciclos combinados no han sido completados en muchas de las plantas. Los mantenimientos preventivos y correctivos programados, no son realizados.
Sin duda, que el crecimiento de la población de muchos venezolanos incluidos al sistema productivo y de viviendas, han demandado mayor consumo, pero esto no da a lugar, al pésimo servicio del sistema eléctrico en el Estado Zulia. Los zulianos demandamos al Gobierno nacional y a Corpoelec, un eficiente y correcto servicio de electricidad.
Más de 50% del consumo de electricidad lo hacen personas que no pagan electricidad “los pegados”. Históricamente ese alto porcentaje va en incremento, aunque debemos admitir que el costo de la electricidad en Venezuela, es muy bajo respecto a los otros países latinoamericanos. Los combustibles, la electricidad y el agua, tienen un costo muy bajo, pero no les da derecho a quienes tienen la obligación con la población de su suministro, prestar un servicio de muy mala calidad. No les importa nada ni nadie. Nadie responde. Sálvense quien pueda.
En este momento, donde no hay Gobernador, responsable de lo que nos suceda en el Zulia, Solos estamos en la mano de Dios. Hacemos votos para que el Presidente Maduro y su equipo de gobierno, se percaten de lo que está ocurriendo en el Zulia, con la electricidad y los demás servicios públicos. No existe ninguna razón técnica, para que a estas alturas, el Zulia esté tan desatendida en sus servicios públicos. No funciona el sistema eléctrico, el agua y la Cantv, servicios básicos para el buen vivir.
Los zulianos debemos demandar más y mejores servicios públicos. No podemos quedarnos de brazos cruzados y que se sigan dañando nuestros aparatos de aires acondicionados y demás aparatos eléctricos, sin que nadie se responsabilice de los daños y perjuicios que se causen. El Gobierno se mantiene en el poder por la esperanza renacido en el pueblo chavista. Se demuestra por la victoria de 18 gobernadores contra 5 de la oposición, en las elecciones del 15 de octubre. Para ello, el pueblo demanda más y mejores servicios públicos.
Los aumentos en los alimentos, por parte del comercio, atentamente contra del poder adquisitivo de la población. El Gobierno debe profundizar el cumplimiento de la ley. En Maracaibo se siente aún más por la escasez y el contrabando hacia Colombia, con la complacencia de las autoridades civiles y militares.