En medio de esta severa crisis económica, política y social, debemos resaltar los aspectos positivos de nuestra querida Venezuela. Hay una lucha por el poder entre dos partes el Gobierno y la Oposición. En medio de estos, se encuentra más del 60% de la población, que clama y desea la paz y la convivencia. No desea la confrontación. Más del 85% de la población no quiere la guerra, quiere diálogo, acuerdos, paz y sana convivencia.
Mientras todo ello sucede, hay un porcentaje alto de la población que produce bienes y servicios en beneficio del País. Los innovadores y creadores de ideas y de estímulos para contribuir al sustento de Venezuela . Nuestro país ofrece una condiciones únicas para invertir y establecerse, de manera permanente. El ejemplo lo tenemos en nuestra principal industria. Se han creado más de 40 empresas mixtas en todo el territorio nacional, tanto en gas como en petróleo.
La mayoría accionaria en manos del Estado, en muchos casos, ha demostrado que empresas petroleras de gran prestigio internacional están haciendo vida en la explotación de nuestro hidrocarburo. Se establecieron reglas claras para la participación internacional y se concretaron las empresas mixtas.
El sector productivo exportador de bienes producidos en Venezuela también está siendo ampliado y fortalecido. Las exportaciones no tradicionales han aumentado considerablemente. Se ha iniciado un proceso cultural para las exportaciones.
El sector construcción, tanto público como privado, también ha ido mejorando la situación y su crecimiento. El sector agropecuario está creciendo, de una manera sostenida. El país requiere de ampliar su base alimenticia, en vez de importarla. Hay un amplio margen para crecer y posesionarse en los mercados.
El sector comercio, está dando muestras de rehabilitates, aunque los ataques inflacionarios han retrazado su crecimiento.
En Venezuela, los emprendedores han crecido considerablemente, al punto de identificar actividades nuevas, sobretodo en la generación de bienes y servicios. Se multiplicarán las plazas de trabajo. Entonces, tengamos fe en nuestro país.
Viví una experiencia en el exterior con un compatriota que tenía cuatro meses y medio fuera del país. Sin conocerlo, pero al oírnos hablar, nos preguntó: Ustedes son de Venezuela, al contestarle afirmativamente, respondió» es que tengo 4 meses y medio fuera de mi país. Y estoy loco por regresar, me voy el viernes». No aguanto más en este Estados Unidos. ¿Qué tal?
Esa anécdota la hago para que valoremos el país que Dios nos regaló. Todo cuanto pasa en Venezuela es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros. Unos por acción y otros por omisión, pero todos somos responsables.
Cómo es posible que no se encuentren las vías o las causas y soluciones para atender la crisis existenciales que tenemos.
Invocamos la ayuda y apoyo de otros países, pero no se hace nada por encontrar los caminos de la paz y de convivencia.
Por estas razones, consideramos muy convenientes acuerdos, discusiones sobre los temas, los escenarios y sus soluciones. Somos apenas 30 millones de personas, de ellas, más de 6 millones extranjeros que consiguieron cobijo en Venezuela.Demandemos a los dirigente a y los líderes, resultados concretos en beneficio del bien común venezolano.