Ya en pleno proceso para las elecciones a Presidente de la República. Inscritos los candidatos que correrán. Las encuestas indican que más del 70% de la población ira a votar. Alrededor de un 25% no votará. ¿Manipuladas? La abstención histórica rodea el 20%.

La oposición luce mermada. Su liderazgo aglutinado en la MUD manda a no votar. Condiciona su participación al logro de lo que ellos llaman garantías. Trágicamente no concurrirán. El gobierno no cederá a sus demandas. Ya la carrera comenzó y la ventaja la tiene Maduro. Sus contendores lucen débiles y no calzan los grados para competir. El grueso de la oposición está en la MUD. Allí están los partidos fuertes y el liderazgo más popular. A despecho de las encuestas, la abstención debería ser muy alta. No votara la abstención histórica, independientes que no creen en el CNE, militancia y simpatizantes de la MUD y aquellos que emigraron.       Para el gobierno la suerte está echada. Le importará un comino si la abstención es alta. Van tras la mayoría y pareciera que la tienen. No tienen contendores. Solo la oposición (MUD) con candidato único y unidad le daría la pelea al Gobierno. ¡Búscate uno de tu tamaño! Parece gritar la masa opositora. La fuerza está en la MUD y solo ella puede darle la pelea.  Pero el llamado a la abstención deja el campo prácticamente solo para fraguar el triunfo del gobierno. ¡La gran tragedia política de la nación! Continuará el hambre y el empobrecimiento de los venezolanos. Igualar hacia abajo. Es desgraciadamente una estrategia del modelo chavista aplicado. Además del resultado de un liderazgo incompetente, despilfarrador y corrupto. Aquí no hay nadie engañado. Son diez y nueve años de experiencia. Pocas cosas funcionan bien y la economía anda al garete. Priva la escasez y la inflación devora los ingresos familiares. Mientras, la economía multiplica las cadenas de comercialización y aumentan los precios de los productos.  El gobierno, mirando para los lados, porque están en la jugada de la corrupción.     No es fácil la situación máxime cuando la oposición cuelga los guantes y deja a los sparring hacer sombra. Si no participa la oposición pudiera ser una caricatura de elección. La demanda opositora para poder participar o correr en el clásico no será satisfecha. Ya la carrera empezó. Quedará pendiente cambiar la fecha del acto electoral, renovar los rectores del CNE, el acceso igualitario a los medios de comunicación y la habilitación de los partidos políticos. De estas cuatro condiciones exigidas solo la primera tendría viabilidad. Correr la fecha. Otra posible sería la inclusión de un nuevo rector en el CNE para una correlación de 3 a 2. Las otras dos condiciones parecieran más difíciles de otorgar. El gran error de la oposición es creer que no participar pudiera hacer cambiar al gobierno. Y ellos, según como uno los ve, están cómodos y sobrados. Se pudiera afirmar que la actual postura opositora le hace el juego al gobierno. Y que la presión internacional, que en resumidas cuentas es la que cuenta, si no viene con medidas económicas y financieras no hacen mella.      Estamos mal y vamos para peor. No se ve luz en el túnel y la oposición sigue fracturada e inactiva. Una masa gigantesca antichavista desorientada, decepcionada y apática rumea su desencanto y clama por un liderazgo de altos quilates, propuestas contundentes y estrategias realistas, factibles, e inspiradoras. ¿Cuánto más habrá que esperar?