Opinión

En opinión: ¿Milagro o convicción?

El venezolano es una gente tranquila, aguantadora y resignada. A despecho de lo que afirman muchos políticos y temen algunos analistas.  Esperará a que el problema, lo resuelvan los políticos y llevaran la cruz estoicamente. Dóciles  recibirán la presente “pela”. Harán su cola y bachaquearán hasta no más. El venezolano prefiere que otros les resuelvan los problemas, así lo indican estudios sociales prestigiosos. ¡Siempre la culpa es de otros y la solución es de otros!  Mentira de algunos políticos aquí nadie se quiere matar. Solo un grupo de radicales oficialistas defenderían la Plaza Bolívar de Caracas hasta la muerte.     

     ¿Le están garantizando el bienestar a la población uno de los dos grupos en disputa? No, sinceramente no. Solo guerrean por el poder. Se atacan sin compasión y se destrozan verbalmente.  Una querella inclemente y una confrontación sin juicio. Mientras, la población espera soluciones concretas y el trazado de rutas seguras y convincentes. Y sí lo pensamos bien pareciera que no es mucho pedir. ¿No es así? Entonces, tiene la palabra el liderazgo político… El país necesita un cambio de rumbo hacia la felicidad y el bienestar de sus ciudadanos. Salir de esta maraña de problemas y disputas. Correlacionar los específicos problemas y necesidades con las potencialidades e inmensos recursos naturales de la nación.

     Mientras, todo esto transcurre la angustia aumenta entre la población que no ve salida a corto y mediano plazo. Enmarañada en una discusión política intrascendente y vacía. Donde los egos afloran como cascada violenta y obstinada. Y los medios de comunicación sirven de vidriera a estas andanadas de discusiones y fijación de posiciones muchas de ellas anodinas.  El receptor toma bandera y se expone al medio que satisface su preferencia y gusto. ! Así, el país prolonga su tragedia dividido y paralizado!  

      Hoy debemos distinguir que una cosa es la brutal oposición a Maduro y otra el respaldo cuantitativo a los partidos opositores. Que a ojos de buen cubero podríamos calcular que ronda el 35% de quienes están contra Maduro. Simplemente, porque el esquema polarizante oposición-gobierno vigente ha sido debilitado por la gravedad del desabastecimiento, la inflación y la inseguridad, convertidos ahora en la prioridad de la familia.

     ¿Es acaso el proceso del diálogo iniciado un milagro o una convicción? Pareciera más bien por el papel del vaticano un milagro.  Ambos tendrán que dar concesiones. Ambos se sentaron de la mano del Vaticano.   Se conoce que estos mecanismos de concertación y conciliación son largos y sus fases están cargadas de traumas y dilaciones. Camino tortuoso y explosivo. De marchas y contramarchas. De avances y retrocesos. Piénsese en los procesos de acercamiento entre Estados Unidos y Cuba y entre La Farc y el gobierno de Santos en Colombia.  La paciencia de Job y la sabiduría e inteligencia de Salomón deberá caracterizar a quienes fungen de mediadores. 

Está en juego la paz o la continuación de la polarización. La gobernabilidad, el Estado de Derecho, el respeto a los poderes públicos, el acatamiento y vigencia de la Constitución.  Y quizás lo más importante la mejora de la actual situación económica y social de la población. En verdad, los sentó el Vaticano en la misma mesa. 

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