Opinión

En opinión: La mascarada

 Hasta la fantasía más delirante necesita ser coherente si quiere ser creíble como fantasía. Todos sabemos que Iron Man y The Avengers no existen, pero cada uno de ellos y sus súper poderes están escrupulosamente argumentados y justificados. Mentir es una ciencia. No hay gente más racional que los mentirosos. Los escritores de cuentos y novelas, los guionistas del cine y la televisión, saben que sus historias, que todo el mundo sabe que son falsas, deben ser rigurosamente “reales”.

Parece ser que el cerebro humano, ni ante la ficción, ni ante lo falso, renuncia a lo lógico, a lo racional, al convencimiento simple y maniqueo de que dos más dos son cuatro.

La MUD y los sectores empresariales de oposición venían insistiendo que todos los males de nuestra economía se debían al control de cambio, a que el Gobierno no permitía que el precio del dólar se moviera de acuerdo a las exigencias del mercado. ¡A ver!, según ellos, los “excesivos controles”, “el modelo” pues, había fracasado y debían dejarlos libres para salvar la economía.

¡Bueno! El Gobierno cedió. Desde el 9 de marzo entraron en vigencia dos únicas tasas de cambio: la Dipro —que se la reserva el Estado para la compra de alimentos, medicinas y otros bienes esenciales— y la Dicom que es un tipo de cambio libre, de acuerdo a la oferta y la demanda, que arrancó en Bs. 206 y para el jueves pasado iba por Bs. 354,07. 

Pero ahora resulta que el presidente de Fedecámaras, Francisco Martínez, y voceros de importantes empresas como Polar y Kimberly-Clark Multinacional, de acuerdo con informaciones publicadas por PANORAMA, han dicho que sus empresas no pueden operar y que la economía seguirá igual de mal porque el Gobierno no les “asigna divisas” como en el esquema anterior de “excesivos controles”, “el modelito” pues, que ellos decían odiar y que era la causa de todas las colas. 

¡¿Cómo así?! ¿Ahora no les gusta el libre mercado? Según lo que dice el liberalismo económico que va a resolver todos nuestros pesares, bastaría que los empresarios activen el mercado de divisas y que el precio Dicom suba o baje de acuerdo a lo que diga la oferta y la demanda. Además, todo está a favor del mercado porque el Gobierno ya no tiene dólares como intervenir y evitar que la tasa suba. Ya tienen mercado, pero ahora quieren patria.

El problema no era el control de cambio. Lo que ellos realmente quieren es que les entreguen la renta petrolera en dólares a precios socialistas para disponer de ella a precios capitalistas. Para que eso ocurra, que la renta en dólares vaya íntegra a los sectores empresariales, tienen que tumbar al Gobierno y desmontar las misiones.

¿Por qué el sector privado no trabaja con sus propios dólares? Esa si sería una clara demostración de un nuevo modelo económico. El rentista que tanto critican los empresarios no consiste realmente en que los servicios públicos en Venezuela sean baratos, que la gasolina se venda por debajo de sus costos y que haya misiones sociales, la esencia del modelo está en que una casta empresarial adsorbió por años la renta petrolera en dólares, a muy bajos costos, para importar, sin hacer un esfuerzo real en la producción nacional.

Incluso, lo hecho en Venezuela tiene un alto componente de insumos importados, porque es más rentable comprarle dólares baratos al Gobierno y traer cosas que empeñarse en crear empresas realmente venezolanas. Si alguien es rentista en este país es el sector empresarial que sigue protestando por dólares en vez de producirlos.

El presidente de Fedecámaras dijo que “las tasas Dipro y Dicom no ayudan para nada”, pero extrañamente no mencionó nunca al famoso Dólar Today, suponemos que ese sí ayuda a los reales propósitos de quienes desde el 2002 no han cesado un solo día de tratar de tumbar al Gobierno Bolivariano.

Por ahora, que han empujado al pueblo a límites hasta hoy desconocidos, que la crispación nacional se engrincha con amenazas de una intervención extranjera a través de la OEA, puede que se salgan con la suya y logren montar un gobierno que les entregue la renta petrolera en dólares, pero ¿cómo se van a sostener las misiones, las pensiones y los subsidios a los servicios públicos? Más ahora que los precios del petróleo han bajado y la cobija no alcanza.

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