Indudablemente la experiencia política a través de la historia, incluso de la venezolana recoge los instrumentos que por necesidad de buscar el cauce adecuado a la estabilidad política y la superación de barreras de los grupos y personas, actores y organismo involucrados en hechos de carácter político que han puesto en riesgo la estabilidad del sistema y el país mismo, la utilización de la amnistía como mecanismo valido para lograr un fin superior.
Lo descabellado, e inexorablemente ofensivo de la propuesta de la bancada opositora es pretender mediante una ley general perdonar, y hacer borrón y cuenta nueva de toda una serie de delitos que se cometieron en estos últimos 12 años bajo el supuesto malintencionado que dichos actos son parte del quehacer político.
Es decir, la actuación de banqueros prófugos que se fueron con dineros ajenos, la actuación de personas en materia de tráfico de estupefacientes, la actos de corrupción administrativa y todo tipo de delito son, según ellos una orquestada banda de militantes que molestos por la revolución decidieron actuar de mala fe, asesinando gente incluso y que ahora se deben perdona a toda costa.
“Cuando la investigación o enjuiciamiento penal hayan quebrantado la confiabilidad en la administración imparcial de la justicia” con esta fracesita que aparece a lo largo de toda la propuesta de ley, pretenden desconocer todo el trabajo de la fiscalía, y los órganos auxiliares asi como de la administración de justicia, es decir, toda sentencia hecha sobre los acólitos de la oposición en estos últimos 12 años seria nula, pues ellos no creen en la justicia venezolana, ni siquiera en las lágrimas de los venezolanos que perdieron su vida por el ego desenfrenado de algunos cuantos.