La imagen, no es más que una serie de señales que emite el individuo o un colectivo, con el fin que el receptor de esos códigos los comprenda y pueda existir entre ambos un entendimiento común.
Cada vez son más las organizaciones que han entendido la importancia de desarrollar una imagen adecuada con el fin de asegurar su éxito. En este sentido, deben tomar en cuenta muchos aspectos que contribuyen a lograr esa proyección efectiva.
La imagen, no es más que una serie de señales que emite el individuo o un colectivo, con el fin que el receptor de esos códigos los comprenda y pueda existir entre ambos un entendimiento común. Estos signos, se refrieren a aspectos que pueden ser verbales como la palabra escrita y hablada, los no verbales como la gesticulación, la vestimenta, la actuación, entre otros.
Por eso, se debe considerar la comunicación como base fundamental de la imagen que desean transmitir las organizaciones, teniendo en cuenta que dependiendo de un proceso comunicativo eficiente, se establecerá una imagen favorable. Es oportuno, tener claro que la imagen y la identidad son aspectos diferentes, aunque tienen una indudable conexión que se presenta entre ambos términos. La identidad existente, genera como efecto ciertas percepciones y de allí deriva la imagen de la organización. De esta forma, el público obtiene señales diversas, a partir de la información generada, de su comunicación y su comportamiento, causando una imagen de la organización o una estructura mental, en base a la comunicación emitida.