Mientras, las elecciones municipales calientan los motores se endurece la situación económica. Los precios están por las nubes y los ingresos no obstante los recientes aumentos no alcanzan para cubrir el precio de la cesta básica de alimentos. Hay escasez y la carencia de efectivo es un drama humano de características dantescas. Las colas en los bancos se hacen interminables y la frustración colectiva liquida la esperanza. La indignación llena los sentimientos de mujeres y hombres del pueblo. Una verdadera odisea transcurre en las clases bajas de la población para poder adquirir los alimentos y también las medicinas. Aunque este es un fenómeno general de la sociedad toda donde más se agrava la situación es en las clases menos pudientes. Las políticas y programas sociales del gobierno, ineficientes en su ejecución y marcadas por la corrupción y el despilfarro, no cubren las necesidades del 100% de quienes los necesitan. El liderazgo político, tanto del gobierno como de la oposición, enfrascado en una lucha sin cuartel. Con la desventaja para el campo opositor que hoy actúa fracturada entre los que van a las municipales y aquellos que se abstuvieron. Estos últimos enfrentando la parcial participación de sus cuadros regionales con candidaturas a diferentes alcaldías. Especialmente en las gobernaciones donde AD ganó. El proceso electoral para las Alcaldías se desarrolla con la participación de partidos de la oposición que no acataron a nivel regional la línea abstencionista principalmente de VP, PJ y AD. Afrontan también el juicio en el TSJ a Freddy Guevara, uno de los más conspicuos líderes de Voluntad Popular. Autorizado por la Plenipotenciaria ANC, quien le quitó el privilegio de la Inmunidad Parlamentaria, sin ser miembro de su cuerpo legislativo. Este juego se da frente a un país atravesando la peor crisis económica de su historia. Agotado de una política sin perspectivas de mejora. En estado de shock. Con una moneda sin valor real y unos precios dolarizados. Una tensa calma cubre los diferentes tejidos de la estructura social de la nación. En espera de lo que pueda pasar. Aguanta estoicamente. Observa, aguarda y piensa. Mantiene la calma y la serenidad. Aunque por dentro cargue un volcán. La paciencia domina sus reacciones primitivas y en el fondo sus expectativas son controladas por la firme esperanza de que algún día la crisis se superara. No es conformismo lo que siente la mayoría es pura desconfianza en quienes dirigen la nación y en quienes les adversan. Los espectáculos dados de uno y otro lado han ido creando un caparazón de desengaño y decepción que será difícil de superar en corto tiempo. Pudiera estar construyéndose en la sociedad una actitud de apatía generalizada ante la política. La población no ve alternativa frente a la actual circunstancia. Y la oposición se acostumbró a dar traspiés continuado sin proyecto de país y sin un líder que motive y anime con su visión, verbo y sus ofertas. Hoy divididos en la estrategia electoral han extendido masivamente en gruesos sectores de la sociedad inactividad y hasta la inercia. “La indiferencia”, tal como lo dice Gramsci, “es el peso muerto de la historia”. Hay insensibilidad y desinterés en importantes grupos humanos. A los cuales va ser difícil llevar a votar el 10-D.
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