Siempre he tenido un afecto especial por dos venezolanos que sólo compartían el hecho de que eran venezolanos. Tenían ideas políticas antagónicas, orígenes sociales contrarios y le hablaban al país con ideas diferentes sobre eso que llaman lenguaje culto y coloquial, pero siempre lo hacían con franqueza.Ellos dos, a pesar de sus diferencias, en momentos aciagos de nuestra patria, llegaron a una misma conclusión: que los venezolanos teníamos que dejar de ser pendejos.Arturo Uslar Pietri y Alí Primera, que probablemente nunca se conocieron personalmente, nos dijeron con la misma palabra que la solución a nuestros problemas pasaba por sacudirnos esa actitud pendeja.
Uslar Pietri dejó caer la palabra durante un programa de televisión el 16 de mayo de 1.989, tres meses después del Caracazo, y lanzó una enorme leña al fuego que ya recorría al país. El autor de Las lanzas coloradas contrastaba el país de los “vivitos”, los corruptos y especuladores con el de los venezolanos honestos, trabajadores y pendejos. Separa la política como servicio público de quienes se sirven de lo público. Alí lo había hecho antes en su álbum Canción mansa para un pueblo bravo de 1.978. En la canción que le da nombre al disco dice: A veces pienso que todo el pueblo/ es un muchacho que va corriendo/ tras la esperanza que se le va/ la sangre joven el sueño viejo/ pero dejando de ser pendejos/ esa esperanza será verdad.
Cuando dos venezolanos que pensaban políticamente distinto, que no tenían nada en común salvo el hecho de que ambos eran troncos de venezolanos, llegan a la misma conclusión, es porque hay querencias, identidades, practicas, un modo de ser venezolano en el que nos reconocemos.Es más, las diferencias políticas como formas diversas de entender el ejercicio del poder o la creación de un acuerdo de convivencia ciudadana en el territorio que nos nombra, sólo alcanzan su sentido más amplio cuando se construyen con base a ese modo venezolano.
Los venezolanos estamos siendo masacrados en más de un forma. José Vicente Rangel decía en su columna de la semana pasada, citando a la revista Semana de Bogotá, que 310 venezolanos han sido asesinados en Colombia y nadie quiere hablar de eso. Son recurrentes las noticias de como venezolanos mueren a balazos, puñaladas o batazos en países cuyos gobiernos dicen defendernos de la dictadura castrochavista de Nicolás Maduro.La oposición fomenta la migración para demostrar lo mal que la estamos pasando. El Gobierno creó el programa Vuelta a la patria para demostrar lo mal que la están pasando en los países a los que emigran. Es perversa la cosa. El Gobierno y la oposición se aferran a sus respectivos discursos y los venezolanos lo pagamos caro.
