Una prueba más de que los partidos de la MUD no pueden gobernar a Venezuela es la elocuente incompetencia que han mostrado al intentar recoger el 1% de las firmas de los inscritos en el Registro Electoral Permanente, que se requiere para activar el referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro.
Al mejor estilo de Chacumbele —el mismito se pateó— la MUD dice que por un 1%, por esa pendejada pues, el CNE le niega sus derechos y crea obstáculos burocráticos innecesarios, pero la lectura correcta que hay que hacer del asunto es precisamente lo contrario: si sólo había que consignar las firmas de 197.978 ciudadanos, si se trataba sólo del trámite básico de solicitar el procedimiento, ¡a ver!, si sólo era 1%, ¿por qué se pusieron a inventar, a alardear, a ver quién las tiene más grandes y recogía más firmas, para al final entregar un cajón de sastre?
Eso es como que vos tengáis que hacer los trámites de la herencia de tus padres y un juez te pida que consignes la firma de todos tus hermanos, pero como esa herencia es tuya y vos sois bravo, además, vos no le paráis pelotas a la autoridad, en vez de llevar lo que te pidieron te aparecéis con las firmas de tus primos, tus tíos, tus sobrinos y hasta la de tus bisabuelos y tatarabuelos que están muertos.
¡Primo, era el 1%!, proporcionalmente distribuido en todo el territorio. De nada servía entregar un millón de firmas de Caracas y no consignar el mínimo requerido de Yaracuy o Cojedes, donde Nicolás también es Presidente. El requisito del 1% no es ni debe ser visto como un obstáculo, sino como la garantía mínima para legalmente activar un proceso que es del más alto interés de todos los ciudadanos.
Ahora bien, como es supremamente obvio que esa prueba del 1% era fácil de superar, lo que llaman un tiro al piso, ¿cómo se explica que al parecer han fallado? Sólo caben dos respuestas: o la MUD es la mata de la ineficiencia, el desorden y la irresponsabilidad o, sencillamente, no se propusieron cumplir con las normas electorales del país y esto, a su vez, pudo haber pasado por otras dos razones: 1) porque están envalentonados desde el 6D, se sienten crecidos y creen que al chavismo no le queda de otra que rendirse, en consecuencia el CNE tiene que aprobar eso porque sí o, 2) porque los factores de la MUD que nunca han creído en el referendo como salida prefirieron anotar un autogol y de penalti.
El país sabe que en la MUD los que hablan de revocatorio es Primero Justicia (PJ). Voceros de Voluntad Popular (VP), Un Nuevo Tiempo (UNT), Acción Democrática (AD), entre otros, han negado esa vía por diversas razones: no creen en el CNE, es muy complicado el proceso, se tarda mucho y eso de consultar al pueblo siempre trae sus riesgos, ¡total!, Maduro va a caer porque así lo exige el Gobierno de los EE UU.
Que se imponga al final la tesis de PJ no pone feliz a nadie en la MUD, salvo a los amarrillos. Ya VP, AD y UNT han hecho causa común para frenar las pretensiones de PJ, recuerda la jugada de última hora para impedir que Julio Borges asumiera la presidencia de AN. Además, ganar el revocatorio requiere de cierta unidad nacional que incluya al chavismo —con sólo los votos de la oposición no es revocable Maduro— y de lograr garantías para un gobierno de esos que llaman de “unidad nacional”, pero, en la MUD, francamente, ¿quién cree que eso es posible?
Vos no has notado que cada uno de los dirigentes de la oposición tiene su propio partido. Eso no es casualidad, ni baladí, expresa las enormes dificultades que tienen para entenderse, para crear acuerdos sostenibles. Una prueba de ello es que teniendo mayoría en la AN, en cinco meses no han podido presentarle al país una hoja de ruta, una propuesta para salir de la situación económica actual.
Y a final de cuentas, no han empujado al país hasta esta situación para terminar apegándose a la Constitución. La prueba irrefutable de ello es que todas las leyes que han aprobado van en contra de la Bolivariana.