Lo sucedido en Cataluña, España, pone en evidencia al gobierno represor de Mariano Rajoy, que de manera intransigente, bloqueo todos las caminos para evitar un dialogo con los promoventes del independentismo.
Utilizó la fuerza publica, dejando mas de 844 ciudadanos heridos, ante la arremetida policial, para evitar el denominado referéndum. Lo curioso es que Mariano Rajoy presidente del gobierno español, ha sido critico del gobierno de Venezuela, llegando a decir que aquí no hay democracia. Mientras que aquí se promueven las elecciones libres, allá en España se bloquean elecciones y convocatorias ciudadanas para decidir el futuro. Es una contradicción y un doble discurso.
Que busca Mariano Rajoy en Venezuela. Porque su insistencia en inmiscuirse en los asuntos de nuestro país. ¿Será que es vocero de la gran potencia y hace tiros a mampuesto? Sin duda alguna que las pretensiones colonialistas de Rajoy, son evidentes. Nos pretenden colonizar de nuevo. Esta vez no para llevarse el oro y diezmar a nuestros indígenas. En pleno siglo XXI, lo que se pretende es apoderarse de nuestros hidrocarburos y los recursos naturales en abundancia en Venezuela. Lo que no entiende Mariano Rajoy, es que sus pretensiones hoy en día no caben, no son posibles, ya que Venezuela nunca permitiría una injerencia como la pretendida por España.
Hoy día España y el Gobierno de Rajoy ha quedado al descubierto por su carácter de derecha y de estado represor. La propia ONU ha reaccionado en contra de la violación de los derechos humanos en España. Se investigará para determinar responsabilidades. Aquí los grandes medios de comunicación españoles, comprometidos e involucrados con el gobierno español, silenciarán o harán invisibles, dichas violaciones. Pero al fin y al cabo, los ciudadanos españoles ya saben de lo que es capaz el gobierno español, que en vez de buscar y lograr acuerdos con las aspiraciones de los ciudadanos, los reprime y los acosa.
Para España eso está bien. Para Venezuela está mal y es difundido como bueno las acciones terroristas de la guarimba y de actos ilegales. Es un doble discurso que cada día queda en evidencia. El pueblo se las cobrará con creces. Quería tocar otro tema. Pdvsa ha entrado en un proceso de regeneración y de rehabilitación. Las nuevas autoridades tienen un reto por delante. Hay que aumentar la producción en 1.500.000 barriles diarios, en un año.
Es un reto gigantesco, que implicará el concurso y participación de todos y cada uno de los venezolanos. La conjugación de esfuerzos internacionales interesados en invertir en Venezuela junto a Pdvsa, de conformidad con las leyes vigentes, pasando por un mejoramiento de las gerencias encargadas de producir los hidrocarburos, conjuntamente con el sector privado petrolero nacional. Será un esfuerzo de todos y para todos.
Las inversiones serán de montos muy importantes. Las empresas mixtas establecidas en Venezuela, en las diferentes áreas de explotación, han mostrado sumo interés en participar en semejante reto. Se ha incorporado a la alta y media gerencia, personal técnico especializado y de gran experiencia, lo que redundará en beneficio del objetivo central, rescatar la producción dejada de sacar.
Lo que no puede ocurrir, de nuevo, es la prepotencia, la autosuficiencia y la arrogancia de quienes dirijan la industria petrolera nacional. Hay que fortalecer al capital nacional. No debe ocurrir lo sucedido en el pasado. Se hacen planes de desarrollo, fast track, dejando de lado a la industria nacional, con lo cual su fortalecimiento queda totalmente cuestionado. Tenemos que crear escenarios idóneos para darle cabida a todos los trabajadores, profesionales y técnicos, sector privado y el Estado a través de Pdvsa. Tenemos que ser y también parecer. Somos un gran país, con grandes potencialidades y oportunidades. No tenemos el derecho de errar, tenemos que triunfar. Nuestros hidrocarburos, una vez más, se convierten en una fuente inagotable de posibilidades de salir adelante.