Opinión

En Opinión: El diálogo, un proceso

Félix Cordero Peraza / Analista político / [email protected]

Sin duda es complejo el diálogo entre el Gobierno y la oposición. La estrategia política de ambos complica desgraciadamente. Ya se acostumbraron a pensar que es uno o es el otro. Que los dos no caben en una misma mesa de conversación. Porque según ellos el otro no existe o no debe existir. No se respetan y el odio se expandió por sobre los hombres y sus ideas. La crisis reagrupó y paradójicamente individualizó   los conflictos. ¡Ha sido terrible la fractura! Imperan el desprecio sobre el otro y la valoración clasista y pre juiciosa.

Hay que entender que el diálogo como metodología para llegar a acuerdos de convivencia y conciliación es un proceso de negociación complejo y laberíntico. Con marchas y contramarchas. Y debe ser llevado lenta, serena y firmemente. Sin embargo, no hay que olvidar que la primera condición “sine qua non” es la decisión o voluntad de llegar a unas relaciones de paz y civilidad. Entrar al diálogo franco y sincero, con la convicción que conviene al sector y al país. Porque así lo quiere el 80% de la población.

¿Cómo pudiera avanzar el diálogo? Aunque estoy consciente de los esfuerzos y avances de Rodríguez Zapatero, Torrijos y Fernández, sugiero seis etapas que tendría el proceso. Primeramente, designando una comisión provisional de cuatro o dos personas dos o uno por cada campo. Esta comisión, integrada por personas negociadoras  tendrá la única misión de escoger los integrantes de la comisión mediadora. Gente de presencia internacional o nacional. Aprobada por ambos campos  la comisión negociadora comenzará una etapa exploratoria para acordar, por unanimidad, los temas a convenir. Reunión con líderes, directiva de partidos, instituciones y organizaciones de la sociedad civil.  Sus decisiones deberán ser unánimes. Elaborara una lista de temas y propuestas que entregara a la directiva de la MUD y al gobierno. Para que seleccionen los temas definitivos. Una vez escogidos los temas se procederá a realizar reuniones de diálogos con ambos bandos para discutir y aprobar acuerdos sobre los temas previamente seleccionados. 

El diálogo es una manera efectiva y civilizada de  construir relaciones políticas de respeto mutuo y condiciones para el debate público. Garantizar la vigencia de las normas constitucionales. Consolidar el derecho de ambos a luchar por el poder, como cuestión natural del sistema democrático y a entender que el otro existe con los mismos deberes y derechos. El diálogo es más que sentarse a la mesa a conversar, compartir unos temas y oírse con empatía, requiere llegar a acuerdos en temas previamente seleccionados.

El diálogo es un esfuerzo de interacción y comunicación. Es una demostración de conducta proactiva. Un dinámico proceso de aprendizaje, reparto de conocimiento y discernimiento acerca del interés y motivación de cada actor u organización política. Como metodología juega, sin lugar a dudas, un papel psicológico y pedagógico de gran valor. Pero al diálogo no se puede ir poniendo condiciones o declarando que el Gobierno no pactará con la oposición. El diálogo es para llegar a acuerdos que hagan posible la convivencia y la distensión de los conflictos políticos.

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