En el siglo 18, hace más de 200 años, las banderas de igualdad y libertad se levantaban como inspiración de la revolución francesa y posteriormente de varios movimientos de independencia, entre ellos el venezolano, el pueblo se revelaba frente a la autoridad del monarca, hasta ese entonces conocido como “el soberano”, autoridad máxima para decidir sobre todo los asuntos del Estado, recordemos la famosa frase del rey Luis XIV “el estado soy yo”.
Por varios siglos, la humanidad ha luchado por reivindicar la libertad e igualdad, algunos inclusive, piensan que la hemos alcanzado con la “Democracia” o como la llaman algunos “Gobierno del pueblo”, pensar en la experiencia venezolana de los últimos 60 años, permite cuestionar: ¿la soberanía radica en el pueblo? ¿es realmente el pueblo el soberano?
Tomando como ejemplo la “Democracia” venezolana, creo que las respuestas a las inquietudes planteadas serian negativas, sin profundizar en las causas, los hechos concretos nos presentan a un “pueblo” sometido a la autoridad del Estado/Gobierno en contra de su voluntad, varias y diversas han sido las expresiones de cambio del pueblo venezolano, siendo las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, uno de sus momentos cumbres, hablar de este acontecimiento seria redundar en mucho de lo que se ha dicho sobre el pero que en resumen, me atrevería a calificarlo de “el gran día del cambio”.
A partir de ese día el “pueblo soberano” expresó contundentemente su deseo, entre otras cosas, de equilibrar el poder para iniciar un proceso de reunificación nacional y cambios que permitan mejorar las condiciones de vida, duramente golpeada en los últimos anos. Con la sabiduría y experiencia de un gran maestro, el “pueblo soberano” entendió que la confrontación no era un buen camino para superar los problemas, fue así que acudió masivamente en paz a votar ese 6 de diciembre que hoy lamentablemente, a mi modo de ver ha sido “pisoteado”
