Es muy cierto, que somos seres sociales en comunicación permanente, pues es la vía que tenemos para transmitir ideas con la finalidad de interactuar en nuestros distintos ámbitos de acción, por lo cual en procesos como la educación esto no es la excepción.
Si, analizamos la importancia de comunicarnos adecuadamente para cumplir las funciones educativas, podemos destacar en primer lugar que uno de los objetivos más importantes es la transferencia de conocimientos.
Sólo, a través del mensaje bien sea oral, escrito o visual, se puede hacer llegar a los educandos el contenido de esa información necesaria para el aprendizaje. Sin embargo, para que esto sea efectivo, el emisor o docente en este caso, no debe conformarse tan solo con emitir un contenido, sino que además debe procurar que sus interlocutores se involucren de manera activa en el hecho de entender significados. En este sentido, es necesario superar los esquemas unidireccionales que restan importancia al intercambio con los estudiantes.
Por otro lado, se encuentra otro aspecto fundamental como lo es el efecto integral de la comunicación, donde el profesor es responsable de entender las insuficiencias de conocimientos de sus alumnos, con el fin de responder a estas carencias a través de sus nociones, al tiempo que transmite además cultura, valores y capacidades, en una experiencia compartida de aprendizaje.