Se promete a quien lo posea el privilegio de acceder, a precios preferenciales, a medicinas, alimentos y viviendas, a subsidios especiales y, en general, a la “protección social” del Estado.
Se promete a quien lo posea el privilegio de acceder, a precios preferenciales, a medicinas, alimentos y viviendas, a subsidios especiales y, en general, a la “protección social” del Estado.
Es la Constitución la que establece en su artículo 21 que “todas las personas son iguales ante la ley, en consecuencia no se permitirán discriminaciones (…) que en general, tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona”, un principio fundamental que recoge la esencia del ideario libertario, democrático y socialista de todos los tiempos. Este principio se vulnera desde el Estado cuando se crean mecanismos de coerción directa o indirecta que condiciona el ejercicio pleno de los derechos humanos y ciudadanos a la lealtad al partido gobernante.
Esa conducta autoritaria, que nace de la confusión Estado-Gobierno-Psuv, se ha puesto de manifiesto en la aplicación del llamado “carnet de la patria”, supuestamente creado para “optimizar” la gestión de las misiones sociales, aunque su verdadero propósito es ejercer el control político a través de un chantaje solapado.