Opinión

En opinión: Brujos en la OEA

 Una semana después de la insólita emboscada que se le tendió a la República Bolivariana de Venezuela en la OEA y de la que salimos bien librados, gracias a la solidaridad que Hugo Chávez sembró en todo el continente, es necesario revisar algunos aspectos que nos ayuden a entender qué pasó realmente en el Consejo Permanente de lo que una vez fue catalogado como el “ministerio de colonias” de los Estados Unidos y que esperamos no vuelva a hacerlo nunca jamás.

Nuestro Gobierno inició un proceso de diálogo con la MUD con un facilitador al que la oposición no puede darle fácilmente con la puerta en la nariz, el exjefe de Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y al mismo tiempo presentó ante la OEA un documento sobre la situación del país.

La MUD y sus aliado extranjeros, que son los que en todo caso la mantienen en pie y unida, reaccionaron a la iniciativa democrática del presidente Nicolás Maduro y elaboraron a su vez un legajo con recortes de periódicos, tuis de Henry Ramos Allup, Henrique Capriles y Lilian Tintori e informes de sus Organizaciones No Gubernamentales, pagadas por otros gobiernos. 

Además, como patente de corsario, la directiva de la Asamblea Nacional le entregó a Luis Almagro una comunicación oficial en la que en nombre de la República y en su condición de Poder Legislativo, solicitaban una intervención extranjera en Venezuela a través de esa trampa que llaman la Carta Democrática y que, extrañamente, nunca se le ha aplicado a las muchas dictaduras que en este hemisferio han sido.

Por ejemplo, para el dictador Pedro Carmona Estanga, a quien el muy “demócrata” Julio Borges ha tenido que rogarle su gracia y misericordia después de haberlo ofendido comparándolo con un presidente constitucional, libre y soberanamente electo por el pueblo, nunca se pidió la mentada carta y ni falta que hizo en todo caso.

Con esos dos papeles, cuál de ellos más infame y vende patria, Almagro intentó madrugar a Venezuela en el Consejo Permanente de la OEA, por eso la intervención brillante del embajador Bernardo Álvarez solicitando suspender aquella primera reunión que se pretendía realizar exclusivamente con los papeles de la MUD y no con el documento Venezuela que desde días antes ya estaba en poder de la secretaría del Consejo Permanente pero no se había distribuido a los países miembros de la OEA sino a última hora.

Por eso mismo la resistencia de los embajadores de Mauricio Macri y Enrique Peña Nieto, que lideraron esta emboscada contra Venezuela, de suspender aquella primera reunión sobre la que ya, dijeron ellos, tenían garantizada una mayoría. Aquí hay que agregar que el día anterior o días antes, como una iniciativa de “buenas intenciones”, un grupo de países que pudieron ser hasta 25 según “sapió” el embajador de Barack Obama, habían elaborado un documento sobre Venezuela en ausencia de nuestro representante.

¡A ver! Tus panas se reúnen informalmente y sin informarte a vos, para ver cómo te resuelven los problemas que ellos creen que vos tenéis. La pregunta lógica que uno tiene que hacerse es ¿Cuál documento pretendían debatir, el que hizo la MUD o el que se supone hicieron los países o se trata del mismo o se los cambiaron en secretaria? El don de adivinar no me fue dado pero por los resultados de aquella reunión, que terminó respaldando como se debía al gobierno legítimo de Venezuela, es obvio que muchos países fueron tomados en su “buena fe”.

Además del embajador del brujo mayor y su Igor de ocasión, el embajador de Canadá, ¿qué otros brujos de la región se prestaron para aquel aquelarre contra Venezuela? ¿por qué dieron vuelta en “u”, aparentemente, y terminaron respaldando a Venezuela en sus esfuerzos por construir un diálogo? La indignación del embajador de Obama, su rol de “acusete” exigiéndoles que cumplieran con lo acordado reclama un análisis más profundo de la situación continental y los riesgos que esto implica para nuestra República.

Todo lo que se diga o se dibuje sobre Almagro se lo tiene merecido, sirve para la descarga y la guasa necesaria, pero él es el muchacho del mandado, hay que informar al mundo con todas las pruebas disponible lo que se tejió y seguramente se sigue tramando contra Venezuela en el que una vez fue llamado “ministerio de colonias” de los  EE UU.

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