Opinión

En las puertas de la ingobernabilidad

Pareciera, que de nuevo, todos los caminos conducen a Roma. De ambos lados desafían la constitucionalidad. Que tiene tanto riesgo como contradecir  la ley de gravedad; de Einstein. Aunque hoy en los juegos de patineta casi vuelan los muchachos. ¿A qué juegan los políticos?  ¿A la inconstitucionalidad?  Lo que se observa después del 5E, es la travesura de pasar sobre un delgado hilo entre lo constitucional y lo inconstitucional. El “Área gris” de la legalidad. Donde unos y otros poseen argumentos.

De ambos lados reconocidos juristas. Y la leyenda al pie de la foto “Constitucionalista”. ¿Entonces,  quien tiene la razón? ¡Entre abogados te veas! Precisamente, para eso existe  el TSJ y su Sala Constitucional”.  Pero es condición “Sine qua non” acatar su decisión. Norma esencial del sistema democrático. ¡El imperio del Estado de Derecho!…  

Lo que se siente en galería es que algunos escarban para debilitar la democracia. Ambos polos se sienten en diferentes botes. Y aunque están en pleno naufragio reman en distinta dirección. Van derecho a un conflicto entre poderes públicos… ¡Sí es que ya no lo están! Mientras, los problemas verdaderos de los ciudadanos seguirán sometidos a prolongadas esperas.  ¡Acaso, ya no ha sido suficiente? Fíjense bien, estimados lectores, ninguno de los conflictos políticos y constitucionales actuales están relacionados con la solución de los específicos problemas económicos. 

En fin, una confrontación irracional en una agenda política guiada por el proyecto de supremacía de uno sobre el otro. Parafraseando a Barack Obama, el enfrentamiento radical entre el ejecutivo y el legislativo secuestra la solución de los problemas ciudadanos. ¿Juegan con candela o saben para donde va el desenlace? ¡Creo que saben! Lo que observa el venezolano es una pelea política que ha echado a un lado desesperantes problemas de la sociedad. Priorizan los temas políticos sobre el Dólar Today, las infinitas colas, el bachaqueo y el surgimiento de mafias de seudo empresarios robando el bolsillo de una población indefensa, sin gobierno que le ponga coto a esa delictual venta-estafa.   

Quizás, el subconsciente colectivo aspiraba, haciendo honor al 90 % que quiere dialogo y paz, crear condiciones para salir de la crisis. Por aquello de que no es lo mismo tirar piedras en la calle que desde un poder público. Lo fatídico, es que si no hay mínimo acuerdo  explicito o implícito no habrá ley que valga, control eficaz ni plan que se ejecute. ¿Acaso en el fondo se crean condiciones objetivas y subjetivas que empujan al país a un estado de ingobernabilidad e inestabilidad? ¿Que coloca a tiro de un revocatorio de mandato? O crisis política institucional de tal magnitud que coja caminos indeseables. No veo repuesta en contrario del gobierno. Enmarañado en una remachada fraseología infructuosa. La luz que se observa en los últimos días de dialogo augura progreso institucional. El reto es dejar el campo del tirapiedrismo y aterrizar en el campo de la distensión. ¡Alejarse de la ingobernabilidad!

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