En Venezuela se desarrolla un proceso de agresión imperial para derrocar al presidente Maduro. Sabemos que el objetivo principal es la apropiación de nuestras riquezas. Desde fuera del gobierno se promueve elecciones.
Varios años de agresión sostenida con inflación y escasez inducidas, caos monetario…; penetración de paramilitares que generan secuestros, crímenes horrendos…; guerra psicológica y mediática, presión constante sobre nuestras fronteras mediante el contrabando, la presión de las drogas, hostigamiento a nuestra población y la Fuerza Armada.
Los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero, más la permanente reiteración de que contra Venezuela siempre está abierta la opción militar, crean un caos que afecta psicológica, moral, política y económicamente a la gente; para acentuar el caos, se usan las redes sociales difundiendo falsas noticias que imponen “verdades” políticamente distorsionadas. Venezuela está en guerra, realidad clave para el análisis.
Un sector del pueblo mantiene alta la moral y respalda al gobierno. Ese pueblo sabe que no todo se explica por la ofensiva imperial, de errores en la economía, la grave corrupción, la crisis de los servicios públicos (que he denunciado como parte de la conspiración), el sectarismo, la burocracia ineficiente, corrupta e insensible ante el pueblo.
