No tengo dudas que Dios está en la niña de Razavi, a través de su alegre imagen en medio de la adversidad, nos invita a abrazar la esperanza, a seguir adelante con fe y optimismo, así como hicieron Jose Y María, animados por su Fe.
La Unicef, es la sección adscrita a la Organización de Naciones Unidas (ONU), encargada de proveer ayuda humanitaria a madres y niños en países en desarrollo, recientemente publicaron la fotografía ganadora del premio “Unicef: la foto del año 2016”
Se trata de una imagen captada por el fotógrafo iraní Ares Ghaderi, en ella podemos apreciar a una niña de rostro alegre, cubierta por un manto multicolor, el cual sostiene con los brazos extendidos, como queriéndonos abrazar, una sonrisa que no puede contener y una mirada de ojos casi cerrados, quizás sintiendo vergüenza por haber sido descubierta en aquella misteriosa alegría.
Lo impactante de la imagen es la alegría contagiante de la niña en medio de montañas de basura, mientras sus padres salen a trabajar, día tras día, los niños de Razavi (lugar donde fue tomada la fotografía) acuden al vertedero de basura para tratar de conseguir objetos útiles para la venta o consumo propio, el drama se acentúa cundo lees que padres y niños están allí en busca de mejores condiciones y oportunidades.
