La inestabilidad del mercado petrolero mundial está demostrando los apetitos de las grandes potencias mundiales, en su afán de apoderarse o intervenir la producción de petróleo en aquellos paises subdesarrollados, tales como los paises que forman parte de la Opep y no Opep.
Desde el año pasado dichos países decidieron recortar la producción en más de 1 millón de barriles diarios. Esa decisión trajo como consecuencia, el aumento de producción 1 millón, por parte de los Estados Unidos. Sin embargo, el objetivo fundamental fue tratar de estabilizar los precios y atender los mercados adecuadamente.
Recientemente, en junio de este año, se ratifica la extensión de la medida de recorte. Esta vez ocurrieron unos hechos que han impactado en los precios. Amenazas de una potencial guerra entre Estados Unidos e Irán, gravitando en la estabilidad en los suministros de petróleo, tanto al mundo occidental como al mercado asiático. A ese estado de cosas, se suma Israel y Palestina. La desestabilizacion geopolítica es seria.
Los mercados consumidores al ponerse de manifiesto la posibilidad de estar en riesgos los suministros, hacen que los precios suban a valores importantes.
