Los precios del petróleo, se precipitan en una subida por efectos no propios del negocio. La guerra que se cierna en puertas entre las potencias mundiales, tanto por Siria como como Corea del Norte. Han prevalecido los intereses particulares de los halcones de la guerra, sobre los arreglos diplomáticos entre los países involucrados. El petróleo como siempre, está jugando un papel preponderante. Se trata del apoderamiento de las riquezas naturales que están en las entrañas de los países objeto de invasiones o guerras. Es un bien natural no renovable, que cada día será mas escaso. Todo país con riqueza petrolera sería objeto de apoderamiento de sus riquezas por parte de las grandes potencias mundiales. Así ocurrió con Irak ( supuestamente por utilización de armas químicas y después se descubrió que nunca las hubo), pero destruyeron ese país, para luego de invadido reconstruirlo a expensas de la potencia extrajera invasora (negocio de la guerra). Venezuela no escapa de esos deseos. Tenemos petróleo, agua, minerales preciosos, somos un país pequeño. Todas estas escaramuzas y desestabilizaciones del ambiente político, social y económico obedecen a la ansiedad por llegar al poder político, estimulados por intereses extranjeros para trasegar nuestra riquezas naturales a potencias extranjeras. Sin tomar en cuenta, el daño a nuestra Independencia, Soberanía y la Democracia.
Los precios del petróleo subirán bajo el tobogán de la guerra. Ese crecimiento será ficticio y perjudicaría, nuevamente a nuestra economía, a menos que los gobernantes entiendan que esos recursos adicionales provenientes del petróleo por la guerra, sean reservados y guardados para las épocas de bajos precios. Los precios del petróleo aceptables para Venezuela, en virtud de los recortes acordados en Riad, están entre los $ 50-60 por barril. Venezuela debe tener mucho cuidado en estos tiempos. Los apetitos del poder han marcado al mes de abril ( históricamente) de golpes de Estado y de desestabilizaciones muy perjudiciales para los intereses de nuestro país. Es necesario retomar el DIÁLOGO como forma de entendimiento y de acuerdos entre las partes. Somos los venezolanos quienes le daremos solución a los difíciles problemas que nos aquejan. La OEA de Almagro ha servido para arengar y subvertir el orden constitucional en Venezuela. No lo han logrado. La OEA en vez de ser un facilitador o un Ente mediador, ha tomado parte en el conflicto en favor de uno de los sectores.
Los actores políticos tienen el deber con el pueblo venezolano de sentarse a DIALOGAR y ACORDAR la solución de los problemas. Debe producirse un acuerdo general sobre los problemas que tiene Venezuela, por la vía conciliatoria. La fuerza y la confrontación no conducirán a nada. Necesitamos solución de los problemas. La presencia del Vaticano y del Santo Padre debe ser aprovechada. Nadie puede dudar de la imparcialidad del Papa Francisco y su deseo de que se supere la actual crisis. Venezuela tiene todo para ser un país feliz, para encontrarnos de buena voluntad y resolver nuestros problemas. No necesitamos a nadie del extranjero que metas sus narices, cuyo interés siempre será la de quedarse con nuestras riquezas naturales.
El pueblo no podrá ser desconocido. El pueblo ya tiene claro su horizonte. No puede la voluntad de una minoría radical entorpecer la vida cotidiana de los venezolanos. Podemos estar o no de acuerdo con nuestros gobernantes, pero lo que no podemos permitir es que un grupo pequeño acabe con la tranquilidad de la familia venezolana. Sera, a través del voto y de los mecanismos establecidos en nuestra Constitución, los que se podrán utilizar, libremente, por el pueblo.