El Zulia está sumergido en la PEOR desgracia, inimaginable para quienes no viven este martirio. Es imposible que podamos estar tranquilos en nuestras propias casas pero tampoco podemos estarlo al salir de ellas, porque sector al que llegamos, sector en el que nos atrapa algún “plan de administración de carga” que no es más que un racionamiento peor que el modelo cubano.  El día a día de los zulianos se define entre no poder trabajar porque no tenemos luz y no poder dormir porque no llegó la electricidad. Se come a oscuras –quienes todavía podemos comer–, los comercios siguen perdiendo y el tráfico se hace una pesadilla porque gracias a la crisis, casi ningún semáforo funciona. No hay alumbrado público y el mismísimo Puente Sobre el Lago de Maracaibo, es una guillotina para quienes lo transitan. No hay comunicaciones, porque las líneas telefónicas no sirven en lo absoluto y el acceso a Internet, un derecho humano, también está siendo violado. Y esta descripción anterior solo tiene que ver con las gravísimas fallas eléctricas que cada día se van profundizando más y afectan sin contemplaciones la calidad de nuestras vidas. Pero si a eso sumamos la crisis de agua, que mantiene a la gente despierta para ver si llega o a la espera de un camión para llenar una pipa o un tanque; la tragedia del transporte público, que tiene a nuestra gente viajando en chirrincheras, camiones de estacas, de volteo y hasta de cavas; la pésima prestación del servicio de aseo urbano, que nos ha hecho convivir con moscas, gusanos y ratas; la precaria provisión de gas, por tubería o bombona, para lo cual no sirve ya la alternativa de la cocina eléctrica; debemos entonces concluir que el Zulia se ha convertido en un caos total. No le basta a este régimen haber destrozado la economía, la producción, la moneda, someternos a la hiperinflación. Pareciera que quieren vernos el hueso.  Esto no es ya es solo incapacidad. Esto es un plan sistemático con el propósito de quebrarnos como sociedad y seguir viendo cómo “se salvan los que puedan”, mientras el resto se mantiene inerte, porque su voluntad se va resquebrajando. No se puede esperar sensatez de quienes han mostrado la peor de las miserias. El odio que profesan es innegable y la rabia que sentimos los zulianos nos obliga a reaccionar ante el atropello al que nos siguen sometiendo.  Pero volvamos a la electricidad ¿Cómo se puede decir que se harán los cortes que sean necesarios? ¿Quién se cree Motta Domínguez para decir semejante idiotez? Además ¿Es necesario que nos sometan a cortes que exceden inmensamente esos cortes que anuncian? Necesario es que se vayan para el carajo los que llegaron al poder solo con el propósito de destruir a Venezuela. Necesario es que terminen de recoger sus maletas y se larguen. Pero para que eso pase el pueblo tiene que hacerse sentir como es debido.  El pueblo unido, jamás será vencido. No es una mera consigna, es un principio de cambio que ha demostrado a nivel mundial su efecto. Sector donde quiten la luz, sector que debe salir a la calle a exigir soluciones. Que todo el Zulia se active en la protesta ciudadana, que cada sector afectado, desde su residencia o su lugar de trabajo, proteste y envíe su mensaje a los irresponsables que nos han llevado a esta tragedia. La protesta es un derecho constitucional y es parte de la presión política, social, militar, internacional, que debe seguir realizándose para lograr que esta gente salga del poder y podamos recuperar al Zulia y a Venezuela. Si cada barrio, cada urbanización, cada parroquia, municipio, estado del país se activa, la presión crecerá y lograremos el cambio político. Mientras tanto, desde el Zulia, demos nuestro aporte.¡Que el Zulia arrecho reclame sus derechos! ¡Es tiempo! ¡Es hora!