Un banquero de inversión estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó un botecito con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El banquero elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos.
El pescador respondió que solo un poco de tiempo. El banquero luego le preguntó porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado. El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.
El banquero luego preguntó: Pero, ¿qué haces con el resto de tu tiempo? El pescador dijo: Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, tomo siesta con mi señora, María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida placentera y ocupada.
El banquero replicó: Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes y eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora.