Opinión

“Desnudos con billetes”, por Ylich Carvajal

Se suponía que el bolívar no valía ni el papel en el que estaba impreso. Que, incluso, el peso colombiano valía más que nuestra descalabrada moneda, pero tras la “cucamba” miles de venezolanos se les quedaron “fríos” miles y cuidado sino millones de bolívares enbilletes de 100.

Ylich Carvajal Centeno / Periodista / [email protected]

Si apelando a nuestro espíritu navideño intentamos ver “lo bueno” en el último episodio de la saga La guerra económica —El retorno del billete de a 100—  deberíamos notar sin mayores dudas quién es el siniestro personaje que nos quiere volver temporalmente locos y definitivamente pobres.

Se suponía que el bolívar no valía ni el papel en el que estaba impreso. Que, incluso, el peso colombiano valía más que nuestra descalabrada moneda, pero tras la “cucamba” que el presidente Nicolás Maduro ha puesto a bailar a todo el país, resulta que a miles de venezolanos —para no reiterar sobre los miles de colombianos y otras nacionalidades que acumulan nuestros billetes— se les quedaron “fríos” miles y cuidado sino millones.

No me refiero sólo a los grandes comerciantes y empresarios que han informalizado la economía para evadir los controles de precios —facturan un monto de acuerdo a la ley pero exigen el pago en efectivo de la diferencia que ellos consideran los precios reales— sino a los “grandes buhoneros”, lo que es una contradicción en si misma pero que en Venezuela existe.

No me digan que eran sus ahorros porque aquí va la segunda ¿Quién puede ahorrar y en efectivo ¡mira que tentación! con la inflación que hay? Además, ¿Quién guarda billetes que no valen nada? El bachaquerismo ha mutado y se ha multiplicado en formas inimaginables en todos los ámbitos de la economía nacional.

El ahorro y la inflación se excluyen. La única forma de que vos ahorréis o manejéis grandes sumas de dinero en efectivo en medio de una inflación de dos dígitos según los nuevos billetes, es que vos tengáis muchos pero muchos cobres o el cálculo del valor real del dinero y de la inflación sean falsos.

Sino, explícame vos, ¿Cómo fue que en las primeras 24 horas que siguieron al anuncio de sacar de circulación al billete de 100 el precio del llamado Dólar Today bajó 600 bolívares y en medio de una crisis en la que los tenedores de bolívares podían buscar protegerse en el dólar? ¡A ver! subió la demanda de una mercancía que se supone escasísima y bajo el precio ¿Qué clase de mercado es ese? Para el viernes 16 de diciembre había bajado 1.748 bolívares cuando a finales de noviembre había roto la barrera de los 4.000, es decir, que era irreversible.

Que va a volver a subir, por supuesto que va a volver a subir pero el abracadabra perdió la magia. Aunque nos siga degradando el bolsillo la gente se percató del truco y el propósito que éste tiene. Lo más triste es que son muchos los venezolanos que participan en ese harakiri con el filo de un billete, que por ponerse temporalmente en unos cobres optan por “validar” el precio del Dólar Today aunque saben que es falso y que causa un daño tremendo a la economía de todos nosotros.

¡Claro! El otro extremo de la misma cuestión lo tiene el Gobierno que pretende hacerle creer al país que el dólar puede valer 600 bolívares o incluso 10. Ya esta disparidad en los dos precios que maneja el Gobierno derrumba toda confianza, que es el cemento con el que se construye la política y la economía.

Ya nadie quiere al pobre billete de a 100 porque la gente le perdió la confianza. Aunque su vigencia en el mercado se prorrogó hasta el 2 de enero próximo, uno no podrá cogerlo sin esa sensación de “papa caliente”, a ver a quien se lo paso rápido antes de que me queme a mí. ¡Confianza! Mi estimado, esa es la clave, crear confianza.

La prueba irrefutable de eso está en el “golpe de Estado” que el sistema de banca privada nacional dio al dejar que sus cajeros automáticos emitieran billetes de 100 después de la veda que le había impuesto el Gobierno: golpearon en la confianza.

Por eso mucho ganaría el Gobierno si se decidiera a admitir —porque ya se ha vuelto un asunto de admitir lo evidente— que el emperador está desnudo y que los billetes nuevos que se ha mandado a imprimir no le alcanzaran para cubrir esa desnudes.

Que hay que mantener los subsidios ¡bien! pero la caída de los precios del petróleo en un escenario económico mundial que amenaza con convulsionarse aún más cuando en enero próximo Donald Trump se mude a la Casa Blanca obligan a poner en claro para todos el valor, los costos y los precios de nuestra economía e intentar parar esta rebatiña entre nosotros mismos, arrebatándonos los mismos cobres, sin concentrarnos unidos en crear nuevas y mayores riquezas.

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