El desespero se expende como peste incontrolable entre la población (80%) que no recibe dólares. En la última semana subieron los precios entre el 25% y el 30%. ¡Sálvese quien pueda, dice el insensible gobierno! Preocupado por respaldo internacional de los no alineados y de organizaciones de izquierda regional. Asfixiado como está financieramente. La incompetencia en la gestión pública y en la aplicación de su modelo contrapuesto a la realidad. ¡No ha dado resultado positivo… ni lo dará! Continuará creciendo la pobreza. Reduciéndose la comida en la mesa, devaluando el ya débil bolívar, aumentando el valor del dólar, posicionándose como moneda de pago, disminuyendo el consumo y reduciéndose el circulante. A mi parecer, si no hay cambios estructurales en las políticas (económicas-monetarias-financieras-fiscales), vamos a una implosión sin precedente, una contracción del 35%, este año, tal como lo indica el FMI.

Se entiende, que el proceso de algunas de las opciones está en manos de variados factores, la mayoría de los cuales son independientes. Autónomos. Cuyos movimientos ni siquiera los conoce el liderazgo opositor. Por ejemplo, el golpe de estado y la intervención militar extranjera. Pueden estimularse o motivarse, pero hay que entender que ellos se desenvuelven con características propias de la dinámica que desarrollan. Siendo así, tan impredecible, cada opción, es insoslayable la puesta en práctica de una estrategia informativa y comunicacional que haga expandir la credibilidad y la fe en quien lideriza la oposición: Guaidó. Esto resulta vital en la política de mantener la cohesion y combatividad. La generación de confianza en sus actos y posturas (precisa, clara y convincente), constituye una gran herramienta para la formación de una alta y útil credibilidad. Condición sine cuan non, para la existencia de certidumbre y aliento inspirador.

Hoy, como consecuencia de la falta de información eficaz y sistemática e incertidumbre sobre opciones y perspectivas, observamos una peligrosa tendencia a la pasividad. A la espera que algo pase. ¡Que otros resuelvan la situación! Un grueso segmento se reparte entre quienes les agobia la desesperanza o desaliento y aquellos que les invaden la resignación y el conformismo. Dos fenómenos sociales retrógrados en la historia humana. Demoraron avances en la relación entre hombre, progreso, justicia y libertad. La desesperanza colectiva inhibe, quita el espíritu de lucha y no ve camino alternativo. El pesimismo le embarga. Sin confianza en nada y en nadie se aparta de la actividad transformadora. Por otro lado, el resignado se adecua a la situación. ¡Baila el son que le toquen! No viendo más opciones con posibilidades de triunfo escoge lo cómodo. Conformándose con lo que le den. En su papel parasitario. Uno es abstencionista y el otro cómplice del drama.

Por supuesto, que esta conducta colectiva no es espontánea. Ni originada únicamente por causas achacables a la dirigencia y circunstancia opositora. Es consecuencia principalmente de técnicas y recursos de naturaleza psicologica aplicada por especializados laboratorios del gobierno. La oposición necesita poner en uso una terapia psicológica. El uso de técnicas de persuasión e inducción que reanime y catapulte la fuerza que encierra el rechazo mayoritario al gobierno de Maduro. Es una especie de duelo de naturaleza fisica, emocional, cognitiva, conductual y social. Que hay que erradicar o disminuir al máximo. Con esa gruesa masa en expiación es dificil ganar una elección o simplemente llenar las calles y avenidas.. El drama de la desesperanza y la resignación es ahora el principal reto de la oposición.