Carola Chávez Periodista @Tongorocho
“Esto no es para venecos”, dijo Germán Vargas Lleras, nada menos que el vicepresidente de Colombia. Y no es que lo dijo en alguna reunión entre amigos, ahí donde dan rienda suelta a todos sus odios y prejuicios; no, lo dijo en un acto de gobierno, un acto público, en una entrega de viviendas en Tibú, en la frontera con Venezuela. Lo dijo como para hacerse el popularchón, el cómico, el locollo; lo dijo como para arrancar aplausos rabiosos y mueras a Venezuela, cosa que no sucedió; pero sobre todo lo dijo para sembrar y abonar el odio, pero un odio selectivo, y ahí está el meollo del asunto.
Vargas Lleras, se los puedo jurar, no odia a Carmona Estanga, que vive comodísimo en la zona chic de Bogotá, lejos de esas casitas de 58 m² que “no son para venecos”. No, su odio es planificado y selectivo. Nunca escucharán de él, ni de Santos, ni de Holguín, ni de ningún ricachón colombiano una expresión xenófoba, digamos, contra Lorenzo Mendoza, María Corina Machado o contra cualquier oligarca de este lado de la frontera. Los ricos venezolanos no son venecos, así como aquí los ricos colombianos no son caliches.
