Opinión

Burbujas sin ley, por Carola Chávez

Los colegios privados se volvieron locos, Wilfrido. Como cada año, pero más delirantes, convocan a asambleas que son un remedo de lo que exige la resolución 114, una vuelta ingeniosa salida de algún cerebro decente y pensante para impedir que el gobierno imponga la idea de que la educación es un derecho y no un negoción.

Comienza la campaña: Una convocatoria chucuta, sin la estructura de costos que exige la ley, esencial para que papás y mamás puedan decidir, con la precisión del que está bien informado, el precio que pagarán por la matricula de sus chamos. El conocimiento os hará libres… mejor no… El miedo os hará esclavos.

Entonces la ola de rumores: que si el colegio cobra lo que le da la gana, va a tener que cerrar, imagínate tú, a pocos días del comienzo de año, y tú chamo sin cupo, y el miedo, y la ley no existe, y los dueños del colegio son la ley, y sus directores asalariados son sus verdugos. Cuchillos pa’ sus pescuezos.

Y supura el clasismo, y el bullying de los salones de clase se muda a los chats de whatsapp. Que si ”qué bueno, porque así vamos depurando” (al colegio de niños pelabolas). Que si el que no pueda pagar que se vaya, porque para lo bueno hay que trabajar —dice una cadivera—. Y las otras mamás aspirantes a sifrinas, calladitas, no vaya a ser que se les note la pelazón y les vayan a hacer el bullying que ellas mismas hacen a quien cometa la desvergüenza de admitir que vive de un salario… “¡Fuchi!”

Y así, desinformados, presionados, aterrados, llegan a la asamblea donde se votará en voz alta, delante de todos, si aceptas pagar tu salario y la mitad del de tu marido, en la matrícula de uno solo de tus hijos. Si acepta, tranquilamente, ver partir a los de los compañeros de tu hija, del colegio donde han estudiado durante los últimos 10 años, por no poder pagar. Si aceptas la “depuración”. Si aceptas que los dueños del colegio estén por encima de las leyes. Si aceptas dejar abierta esa puerta al peligroso vacío, que hoy te toca los bolsillos y mañana te puede tocar a tu hijo, sin marco legal que lo ampare, porque tú decidiste aceptar.

Y podríamos decir que ellos son locos y se entienden, pero sería una irresponsabilidad por parte del Estado permitir que haya burbujas privadas auto eximidas del cumplimiento de la ley y más cuando hay niños en medio.

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