Opinión

Bhagavan Vásquez, el médium más joven de Venezuela

 “Una vez hicieron una rifa del 1 al 10 en el salón de clases. Cursaba cuarto grado. Yo cerré los ojos y vi el cuatro. Por supuesto, adiviné. La maestra me acusó de hacer trampa y cambió la rifa, ahora del 1 al 20. Cuando llegó mi turno, volví a cerrar los ojos y respondo: 16. Sin mayor explicación, ella dijo: comenzamos otra vez, diga un número del 1 al 30. En mi mente vi claramente el 29. La maestra no tuvo más opción que darme el premio, mientras mis compañeros protestaban que no era válido porque yo tenía poderes.

Desde ese momento cambió mi vida escolar. Yo tenía unas cartas de tarot que me llevaba a escondida de mis padres. Entonces pasaba más tiempo revelando el futuro a profesores y alumnos. Era la sensación. Ellos fueron mis primeros clientes y con quienes experimentaba las primeras visiones.

Ellos no me decían médium, no hay muchas información al respecto. Quizás me tildaron de brujo, charlatán y hasta mentiroso.

Me hice consciente de mi habilidad a los ocho años y fue hasta los 11 años que pude ayudar a las demás personas a través de mi don. Ya tengo 13 años transmitiendo los mensajes de los espíritus. Al principio, lo hice con mi círculo de amistades, luego con los amigos de mis amigos, y de repente tenía 200 personas reunidas para lecturas grupales. Ha sido un crecimiento constante y una experiencia increíble, es una bendición y tiene sus responsabilidades.

Cuando tenía ocho años creía que esas personas que me hablaban y que solo yo veía eran amigos imaginarios. Mi familia me seguía la corriente, pensaba que yo me los inventaba, y me decían: ‘No les hagas caso, ignóralos’. Pero esos ‘fantasmas’ (como mucha gente le decían) no me dejaban tranquilo.

A los 11 años mientras dormía se me apareció un hombre y empezó a cantar la melodía de una caja de música. Me asusté mucho, estaba solo y todo estaba oscuro. Desde ese momento, empecé a tener más contactos con los muertos y mi familia encendió las alarmas. Contrataron a unos parasicólogos. Ellos me hicieron una serie de exámenes que duraron una semana. El diagnóstico: Eres un médium.

Mis padres no entendieron nada. Imagínate, mi papá es fundador del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela y mi mamá también es coordinadora de orquestas y licenciada en artes escénicas. Mi familia siempre esperó que yo fuera músico.

Para ellos era irrelevante eso de médium, solo querían que yo no los fastidiara más con el tema porque hasta ya se estaba convirtiendo en un problema.

 

 

Los parasicólogos más claro no pudieron ser. ‘Su don es para toda la vida, siempre hablará con los muertos’, dijeron. Además, advirtieron que con los años afinaría la percepción y la intuición. Entregar esos mensajes es hoy mi trabajo. Los espíritus se acercan a mí de miles de formas y mi función es decodificar esa información. Es una misión agotadora. Diariamente debo meditar una hora antes de salir para poder canalizar mi habilidad. Gracias a Dios ya no me miran raro cuando saben que hablo con los muertos. La televisión y el cine se han encargado, en parte, de que sea un tema curioso.

La escritora Allison DuBois, quien inspiró la serie Medium, que transmitió el canal Sony, es mi amiga. Ella utiliza sus poderes psíquicos para ayudar a las fuerzas de seguridad a resolver crímenes a lo largo de Estados Unidos. Me he leído todos sus libros y he conseguido allí orientaciones para seguir aprendiendo a descifrar datos. Al igual que me han ayudado los libros de James Van Praagh (productor de la serie The ghost whisperer). Otra gran referencia en mi vida como médium ha sido Theresa Caputo.

Todos ellos me han enseñado a valorar este don. Sus testimonios me sirven para asegurarme de que no estoy loco. Que también puedo tener una vida normal, sin que la habilidad interfiera para socializar, tener una pareja y compartir con los amigos.

Yo tengo otras profesiones, estudié hotelería y servicio de la hospitalidad, en Mérida; y cursé gastronomía. Mi sueño es tener una posada holística donde pueda ayudar a sanar a las personas. Ya lo tengo visualizado, decretado y planeado. Mi propósito es que la gente empiece a transformar su conciencia.

Te voy a contar algo increíble, mi don no lo puedo usar para mí. Creo que es el precio de…

Las pocas cosas que he visto de mi futuro ha sido un centro para sanar. Quizás sí hay algunas circunstancias de las que debo cuidarme, un accidente por ejemplo, los espíritus me presentan algún mensaje, pero jamás me revelan cosas como con quién me voy a casar, o qué pasará conmigo en el año… En el camino puede que me soplen algunas cosas… Estoy igual atento, todos podemos estar atento a las señales.

La conciencia de la humanidad ha comenzado a transformarse, especialmente desde 2012. Ha empezado a buscar más el mundo holístico. Dentro de unos 80 años la gente podrá vivir con habilidades más desarrolladas. Todos seremos médium. No teman a los espíritus, ellos solo quieren venir a dar mensajes de fe, paz y amor. Todos son buenos porque pasan a la luz. Los espíritus son energía. Así que cada uno de nosotros somos espíritu y somos energía.

Yo los veo en miles de formas, hay unos que se presentan como luces, otros con su cuerpo físico, también con manchas claras. En síntesis, en su estado energético. Vivos o muertos, seguimos siendo energía.

Por lo general, la gente viene siempre a pedirme que hable con tal o cual muerto. Los fallecidos que están en suma paz no necesitan comunicarse. El espíritu es quien decide si hablar o no, yo no tengo control sobre eso.

 

Me ha ocurrido que voy a la farmacia y un espíritu envía un mensaje a una persona que está en la cola para pagar. En ese momento tengo que ingeniármelas para transmitir la información. La mayoría se asusta porque creen que uno los va a atracar, pero después quedan sorprendida.

También me han tocado muchas personas escépticas, y lo mejor es que vienen buscando luz. Mi mejor amigo no cree en nada de lo que yo hago, pero hay mucho respeto entre nosotros. Cada uno hace vida con sus creencias, pero lo más importante es la amistad.

 

 

 

 

Acá en Venezuela es fácil que confundan a un médium con un brujo porque en este país creen mucho en la santería. Ser médium es diferente, es una habilidad comprobada. La brujería es una práctica. Mi trabajo es enseñar a tener fe. Estoy convencido que la gente no necesita un brujo para ser felices”.

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