“La cumbre ha sido un fracaso. No vinieron sino 5 países”, decía un experto en asuntos de toda índole, de esos que uno encuentra tomando café en cualquier barra de panadería.
“Pero yo vi la reunión de cancilleres y ahí había un gentío” , le contestó un señor mientras revolvía su café. Entonces el experto se despepitó:
“Esos son cancilleres y, además, yo me refiero a ¡pa-í-ses! Países de verdad, no esa merienda de negros que nos montaron aquí. ¡Dígame esa vaina! Contando como cuentan los pendejos, claro que hay 120 países, pero no son más que ese puño de paisitos africanos que vienen a ver qué les tiran, unos árabes, cuando esa gente está tan mal vista por la comunidad internacional, unos chinos de Corea del Norte y de otros países que uno ni sabe si existen de verdad y, claro, los chulos de las islas caribeñas… Todos ellos juntos no le dan ni por las patas al estado más pobre de los Yunaite Estei”.
“Si ellos mismos admiten, con sus caras tan lavadas, que son el tercer mundo, como si esa vaina fuera de pinga, y vienen a Margarita a llorar sus complejos: que si los Estados Unidos son malos, que si Europa también, que si nos explotan, que si nos invaden, que si el bloqueo, que si esto, que si lo otros… típico discurso resentido que siempre culpa a otros de sus fracasos”.
