Opinión

A twitter cobarde, por Maryclen Stelling

Recientes experiencias con la Red  me impulsan a reflexionar sobre tales vivencias.  Es indudable que twitter ha devenido  en una de las redes más influyentes en cuanto a incidir y  configurar la opinión pública de forma inmediata e instantánea. Convertido en una plataforma de considerable influencia social y política,  deviene en  promesa de participación,  aun cuando no  necesariamente en activismo,  ni en  instrumento crítico que permita una reflexión compleja.  

Twitter fomenta la configuración de una red social a partir de un tema específico y en torno a quien retuitea a quien.  Dada tal  interactividad múltiple se genera una sensación de proximidad física, suerte de otro espacio público sin territorio.  Espacio poroso que permite moverse y deslizarse,  invadir la intimidad del otro y además ser otro; contemplar, disfrutar, invadir  y evaluar las vidas ajenas. Se configuran nuevos escenarios y espacios públicos con características especiales, que permiten y promueven la construcción de identidades sociales.  Resulta en  el lugar de un “transformismo identitario” que juega entre el anonimato y las máscaras, derivando en un carnaval postmoderno.

Son tres las características comunes del “sujeto de la Red”. El anonimato, tras nombres que no se sabe si son verdaderos,  o con seudónimos que consienten la incógnita y liberar “el yo interno”. La interpretación enriquecida que deviene precisamente del anonimato. Y, en tanto consecuencia de las dos anteriores, “la cultura de la peste”, del desencuentro, de la agresividad que puede derivar en “clubes de pelea”.

El momento político que se vive actualmente en el país promueve  —en aquellos y aquellas que no concuerdan con nuestras posiciones, análisis y opiniones públicas,  agresivos ataques y la descalificación personal en base a la falsedad, la mentira, el absurdo y la calumnia. A ello se añade la difusión de rumores, creencias, miedos y hasta teorías conspirativas. Un juego de intimidación que pretende la estigmatización y la deliberada construcción de una identidad desacreditada.

Suerte de venganza escondida bajo la máscara del anonimato que encubre el miedo, el odio, la inseguridad…y nos pone a reflexionar sobre el anonimato y los límites a la libertad.

¡A twitter cobarde!  

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