Blagdimir Labrador Mendoza / Economista /
Los primeros intentos de industrializar y comercializar el petróleo aparece en 1863 con la primera compañía privada, la Petrolia del Táchira, constituida en 1878, pero es a partir del 31 de julio de 1914 con la explotación del Campo Zumaque, que se inicia la era petrolera en nuestro país, y con la construcción por la empresa Caribbean Petróleo Company de una pequeña planta de Refinería en San Lorenzo, Mene Grande que fue ampliada en 1917 por la expansión del mercado interno, comienza la industrialización y comercialización de sus derivados, es a partir de ese momento que se considera el centenario de la industrialización petrolera (1917-2017), generando un proceso de transformación en lo económico, político, tecnológico, cultural y social. Pasamos de ser un país agrícola cuyos ingresos eran por la exportación de café y cacao, a transitar la inexorable metamorfosis de productor, refinador y exportador de petróleo.
En 100 años de industrialización petrolera y en el marco de la plena soberanía petrolera, debemos debatir políticas para reimpulsar del motor hidrocarburos, pensando en el interés nacional, porque nuestra historia está y estará signada por el petróleo, ya que representa 35% del consumo mundial de energía primaria y seguirá siendo la principal fuente de energía del mundo, por su costo de producción, reservas probadas, facilidad de comercialización, los productos derivados, desarrollo de tecnología y las cuantiosas inversiones.
Los nuevos retos de este siglo es cumplir con el Plan de Siembra Petrolera para duplicar la producción, supeditado al desarrollo de un proceso industrial que amplíe su refinación, gasificación, incremente la industria en el sector petroquímico e impulse agua abajo el encadenamiento productivo a través de los conglomerado para superar en más del 65% los bienes y servicios de producción nacional, aprovechando nuestra ventajas comparativa y competitivas que permita diversificar nuestro mercado a Petrocaribe, Mercosur y el Brics.