La capital del Zulia clama por desarrollo, reafirmación de su identidad diversa y el cultivo de la ciudadanía.
El ocho (8) de septiembre de 1529 es la fecha oficial e institucionalizada de fundación de Maracaibo, hoy exaltado como el día de la ciudad, de esta hermosa metrópolis de origen indiano. Sin embargo, comento que es válido agregar que cuando llegaron los conquistadores al Lago que hoy orgullosamente llamamos de Maracaibo, quedaron impresionados con lo que vieron, revisemos: Américo Vespucio en sus escritos dice: “Hallamos una gran población que tenía sus casas sobre el agua como Venecia. Encontramos las casas llenas de algodón finísimo. Tenían también mucho brasil y tomamos de ambas cosas”. Alfinger en su recorrido por el cristalino lago y sus alrededores, expresa: “Se hallaron grandes pueblos, naciones y cosas nunca sabidas ni pensadas”. Esteban Martín en sus datos sostiene: “Ubicados más al oeste los pueblos de los Caonabos y los Zondaguas son descritos con sus casas ordenadas a lo largo de calles con sus plazas agrupando más de cien bohíos. Según estos contundentes datos me atrevo afirmar que hubo una Ma’lakaiwou prehispánica fundada por los indígenas y luego otra Maracaibo hispánica fundada por los españoles. Aclaro, Ma’lakaiwou en lengua Arahuaca traduce el lugar donde abunda la serpiente cascabel. Hemos encontrado que varias personas al analizar el origen del nombre Maracaibo lo relacionan con ese vocablo, lo dejo para la interpretación de los lectores y para la discusión de los especialistas.
El poeta Udón Pérez, le declamó: “Mía cuando ríes, mía cuando lloras, mía cuando luchas, mía cuando oras, mía a toda hora. Maracaibo mía.” Esa Maracaibo que clama por desarrollo, reafirmación de su identidad diversa y el cultivo de la ciudadanía.
Maracaibo, consolidada como pequeño poblado que fue creciendo tiene una larga historia a través de las generaciones de sus habitantes con un inseparable lago, un relámpago único, la gaita y la Chinita como testimonio de su raíz indígena.
