En esas circunstancias extremadamente difíciles, dos líderes democráticos decidieron participar: Jóvito Villalba y Rafael Caldera.
En 1952 Venezuela, para variar, estaba sometida a una dictadura militar. Rómulo Gallegos, el primer presidente de Venezuela elegido por el voto universal, directo y secreto del pueblo, había sido derrocado y enviado al exilio.El principal partido político del país, Acción Democrática, estaba ilegalizado. En la misma situación estaba el Partido Comunista de Venezuela. Los líderes de esos partidos estaban presos, perseguidos, exilados o en la clandestinidad.
En esas circunstancias, la dictadura convocó una elección para la Asamblea Constituyente. Estaría encargada de elegir al Presidente de la República para el periodo 1952-1957. Por supuesto, hubo un debate en la oposición acerca de si se participaba en las elecciones o no. La dirección de Acción Democrática en el exilio se inclinaba por no participar. Los militantes y dirigentes de ese partido en Venezuela se inclinaban por participar.
Dos años antes, el presidente de la Junta Militar, teniente coronel Carlos Delgado Chalboud fue asesinado. En vísperas de las elecciones el secretario general de AD, Leonardo Ruiz Pineda, también fue asesinado. Evidentemente, no había condiciones para unas elecciones limpias y transparentes. Sin embargo, en esas circunstancias extremadamente difíciles, dos líderes democráticos decidieron participar: Jóvito Villalba y Rafael Caldera. Contra todos los pronósticos Jóvito Villalba y su partido Unión Republicana Democrática derrotaron a la dictadura el 30 de noviembre de 1952. Por supuesto, en la votación de URD hubo una gran cantidad de votos provenientes de las bases populares de AD que entendieron que el camino para salir de la dictadura era concurrir a las urnas electorales.