Las pérdidas materiales y la reconstrucción derivadas del desastre sísmico del 24 de junio costarían, de forma preliminar, unos 37.000 millones de dólares, según un balance técnico difundido por Provea.
Ese monto equivale a cerca del 40% del Producto Interno Bruto actual de la nación, de acuerdo con el análisis de la organización no gubernamental.
Un costo que presiona las finanzas públicas
Provea advirtió que la magnitud del déficit proyectado supone un desafío financiero de gran envergadura para el Estado en el corto y mediano plazo.
La organización señaló que el diseño de cualquier apoyo internacional debe hacerse con criterios de sostenibilidad para evitar un sobreendeudamiento crítico y no comprometer los recursos destinados a la garantía de los derechos humanos y sociales.
La propuesta de apoyo multilateral
El informe técnico plantea recurrir al respaldo financiero y técnico de organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
Además, propone una hoja de ruta de cooperación internacional con cuatro ejes: fortalecimiento institucional, transparencia activa, alivio financiero externo y acceso a financiamiento con soporte técnico, auditorías y monitoreo de los proyectos de reconstrucción.
La organización también llamó a coordinar los esfuerzos de los sectores nacionales e internacionales para asegurar los recursos y la asistencia técnica necesarios para la recuperación estructural del país.
