La tragedia dejó una imagen incómoda: mientras vecinos y voluntarios removían escombros con sus propias manos, creció la molestia de muchos ciudadanos por la escasa presencia visible de las Fuerzas Armadas en las primeras labores de rescate.
Vecinos y voluntarios hicieron el trabajo que muchos esperaban ver a los soldados
En medio de esa escena, varias personas esperaban ver a más militares ayudando en el lugar, compartiendo el esfuerzo físico y el riesgo que enfrentaba la población. Esa ausencia, al menos en la percepción pública, terminó marcando el ánimo de quienes seguían de cerca la emergencia.
A esa impresión se sumó la difusión de videos en redes sociales en los que algunos propietarios confrontan a militares y los acusan de retirar pertenencias de edificios afectados. Corresponderá esclarecer esos hechos y determinar si se trata de casos aislados, pero el impacto sobre la opinión pública ya existe.
La legitimidad de una institución también se juega en una catástrofe
Las Fuerzas Armadas son un pilar fundamental de la estabilidad del país. Precisamente por eso necesitan preservar el respeto de los ciudadanos, y ese respeto no se obtiene solo portando un fusil, sino estando donde más se necesita, ayudando a salvar vidas.