Claves
- — Al menos 700 residentes de los edificios de la Misión Vivienda duermen en los alrededores del Nuevo Circo.
- — El último balance oficial habla de 17 907 personas sin vivienda y 20 857 en 106 campamentos transitorios.
- — Protección Civil los catalogó con la “etiqueta amarilla”, que indica posible habitabilidad.
Carpas, listas y vigilancia en el recinto histórico

Los espacios del Nuevo Circo de Caracas cambiaron por completo desde el 24 de junio. En el perímetro del recinto histórico ahora se ven carpas improvisadas, colchones en el suelo, sillas y mesas plásticas, además de bolsas negras con ropa, zapatos, sábanas y ventiladores rescatados por los habitantes de los edificios de la Misión Vivienda.
Al menos 700 residentes, entre hombres, mujeres, niños, adolescentes y personas de la tercera edad, permanecen apostados en la zona con sus familias. Muchos ya habían sobrevivido al deslave de La Guaira en 1999 y hoy vuelven a vivir la experiencia de dormir a la intemperie mientras esperan una decisión del Gobierno.
La rutina se repite cada día: organizarse desde temprano, hacer listas, revisar censos y mantener el orden para que el proceso sea más llevadero. Entre las carpas, los niños juegan; los adultos, en cambio, muestran cansancio, tristeza e incertidumbre.
El despliegue de seguridad también forma parte del ambiente. Efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la Policía Nacional Bolivariana y el Sebin resguardan la zona, al punto de que sacar un teléfono para hacer una foto o una entrevista genera temor entre los refugiados.

Promesas de retorno y daños en los edificios
Entre los damnificados circulan versiones distintas sobre el tiempo que podrían pasar fuera de sus viviendas. Algunos creen que en dos meses volverán a sus apartamentos; otros temen que llegue diciembre y sigan durmiendo, comiendo y resistiendo en la calle.
El último balance del Gobierno señala que 17 907 personas quedaron sin viviendas y que 20 857 están haciendo vida en 106 campamentos transitorios.

Todos los edificios de la Misión Vivienda en la avenida Lecuna resultaron afectados por los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5. Según uno de los refugiados, los primeros pisos fueron los más comprometidos, con paredes agrietadas, destrozadas o totalmente colapsadas.
Aun así, la inspección realizada por Protección Civil los catalogó con la “etiqueta amarilla”, que indica posible habitabilidad. La líder encargada del refugio dijo que ahora les llevarán unas carpas iraníes para estar más cómodos, aunque no alcanzan para todos y varias personas de una misma familia deberán compartirlas.
Entre las quejas más repetidas está la falta de comunicación oficial. “No nos han dicho nada”, dijo una de las refugiadas.
A 22 días de los terremotos que sacudieron la capital, la emergencia ya no se limita al sismo o a las réplicas: son las familias que siguen esperando información, soluciones y un retorno seguro a sus hogares.
