Claves
- —Más de 500.000 comidas servidas en 3 semanas
- —57.000 comidas el día pico
- —60 puntos de distribución en La Guaira
- —80 vehículos y 12 food trucks movilizan la ayuda
El fuego que se escucha en el comedor del Club Puerto Azul, en Naiguatá, no se apaga desde el 24 de junio. Ese rugido de los quemadores industriales, con ollas de hasta 70 litros, compite solo con el murmullo del mar.
Luis José Fernández, director de respuesta de World Central Kitchen para la activación en Venezuela, explica que la organización sigue cocinando para quienes aún tienen hambre.
La ruta hacia La Guaira atraviesa un paisaje de concreto pulverizado y polvo que se siente en la piel. A lo largo de la carretera, los rescatistas y vecinos se mueven en grupos compactos, cargando miedo y cansancio en cada paso.

La cocina que nunca se apaga
El comedor del club, que antes era un espacio de ocio para socios, se transformó en una cocina de campo de escala industrial. Con 20 a 25 ollas en funcionamiento simultáneo, el calor de los quemadores se suma al calor del Caribe, creando un ambiente que empapa la ropa en minutos.
El menú incluye carne molida, pasta, arroz y caraotas, con cientos de kilos de alimentos. Una línea de panadería opera en paralelo, mientras que la zona de emplatado clasifica las bandejas por destino.
El personal, proveniente de Colombia, México, España, Francia y Estados Unidos, sigue protocolos claros, y la logística funciona con una armonía que rompe las expectativas de caos habituales en zonas de desastre.
Alimentando lo que duele
World Central Kitchen nació tras el terremoto de 2010 en Puerto Príncipe, donde más de 200.000 personas perdieron la vida. Desde entonces, la organización ha respondido a huracanes, terremotos, inundaciones y guerras, sirviendo hasta 1,5 millones de comidas diarias en Gaza y Ucrania en esos conflictos.

El 24 de junio, seis horas después del doble terremoto, se sirvió la primera comida en Venezuela. Tres semanas después, el contador marcó ya 500.000 comidas servidas, con un rango de 30.000 a 50.000 diarias.
Seis horas
La organización trabaja con más de 47 restaurantes en Caracas y la cocina de campo del Club Puerto Azul. Doce food trucks se despliegan en La Guaira, Catia La Mar y Playa Grande, y 80 vehículos se mueven diariamente hacia los 60 puntos de distribución.
El pico fue de 57.000 comidas en un día, cuando la concentración de rescatistas internacionales era máxima. Desde entonces, la cifra ha disminuido gradualmente, pero la operación sigue adaptándose.
Venezuela alimenta a Venezuela
Todos los insumos se compran localmente. Cada centavo que World Central Kitchen gasta va a la economía venezolana, reforzando la cadena de suministro y ofreciendo comida con sabor de casa.

Para lograrlo, la organización convocó a Carlos García, chef venezolano con reconocimiento internacional, como puente cultural entre el equipo externo y la comunidad local.
Lo que queda si World Central Kitchen se va
World Central Kitchen opera con fondos 100 % privados y no recibe recursos estatales, manteniendo su independencia. Ha firmado un acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos, parte de la ONU, para proveer insumos que se transforman en comidas para los refugios.
El millón de dólares inicial fue donado por José Andrés a través de su Long Tables Fund. Hard Rock International aportó 60.000 dólares adicionales, y Hard Rock Cafe Caracas prepara 1.000 comidas diarias. Richard Branson, a través de su fundación VirginUnite, también respaldó la operación.
World Central Kitchen no tiene fecha de salida del país y afirma que, si surge otro desastre, la red ya estará lista para responder.

