Tras los terremotos del 24 de junio, Venezuela enfrenta la enorme tarea de retirar 1,2 millones de toneladas de escombros, principalmente en La Guaira, donde se concentró la mayor parte de la devastación.

Desafío de la eliminación de escombros

Según estimaciones de las Naciones Unidas, elaboradas junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y las autoridades venezolanas, 900.000 toneladas corresponden a estructuras de concreto y acero derrumbadas, mientras que 332.000 toneladas provienen de muebles, electrodomésticos, vehículos y pertenencias personales.

En la carretera que conecta Tanaguarena con Naiguatá ya se observan grandes montañas de residuos acumulados a un costado de la vía. Entre bloques de concreto, cabillas, madera y restos de edificaciones también aparecen documentos de identidad, fotografías familiares, ropa y otros objetos que sobrevivieron al colapso de cientos de viviendas.

Oportunidad de reciclaje y reconstrucción

Especialistas consideran que una parte importante del material recuperado podría convertirse en un recurso para la reconstrucción del estado. El director de Sostenibilidad de la Universidad Católica Andrés Bello, Joaquín Benítez, estimó que cerca del 60 % de los escombros pueden reciclarse y reutilizarse, siempre que exista un proceso técnico adecuado de clasificación y tratamiento.

Los residuos no constituyen un material homogéneo, ya que incluyen concreto, acero, mampostería, muebles, aparatos eléctricos, restos de vehículos e incluso sustancias potencialmente contaminantes como combustibles, aceites o productos químicos presentes en edificaciones comerciales. Por ello, el primer paso debe ser identificar el tipo de estructura colapsada antes de iniciar la remoción, con el propósito de separar correctamente los materiales y reducir los riesgos para el ambiente y la salud pública.

Asimismo, se recomienda que los centros temporales de almacenamiento sean ubicados lejos de ríos, quebradas y del litoral, sobre terrenos impermeables y evitando la deforestación de nuevas áreas.

En los últimos días, Delcy Rodríguez sostuvo reuniones con autoridades nacionales e internacionales para coordinar el plan de remoción de escombros, entre ellas representantes de equipos especializados que asesoran las labores de recuperación en las zonas más afectadas.

El Ministerio de Ecosocialismo informó sobre la incorporación de una máquina trituradora destinada a transformar parte de los escombros en material agregado para la construcción, aunque hasta ahora no se han ofrecido detalles sobre su ubicación o el inicio de sus operaciones.

Los expertos coinciden en que la reutilización de materiales puede contribuir a acelerar la reconstrucción, aunque advierten que los residuos reciclados no deben emplearse en elementos estructurales de nuevas edificaciones, ya que pudieron perder resistencia tras el colapso.

La experiencia internacional demuestra la complejidad de este proceso. Tras los terremotos que afectaron a Turquía y Siria en 2023, la gestión de millones de toneladas de escombros se prolongó durante más de un año y generó preocupaciones por sus efectos ambientales y sanitarios, un antecedente que especialistas consideran relevante para la planificación de la recuperación en Venezuela.