En una reunión celebrada en la capital panameña, Estados Unidos, Colombia y Panamá han reiterado un paquete de medidas para abordar la grave crisis migratoria que afecta a la región. Entre las acciones se incluye combatir las redes de tráfico de personas por la peligrosa selva del Darién. El secretario de Seguridad Nacional de EE. UU., Alejandro Mayorkas, afirmó que uno de los esfuerzos será una campaña coordinada para terminar con el tráfico de personas y mercancías a través de la selva.
La ministra de Relaciones Exteriores de Panamá, Janaina Tewaney, añadió que el plan también incluye «abrir vías legales y flexibles para los migrantes refugiados, como alternativa al cruce del Darién» y un programa para «reducir la pobreza» en las comunidades del Darién y otras áreas afectadas para fomentar la economía local.
Panamá es la entrada a Centroamérica desde el sur del continente americano y sirve de paso para miles de migrantes irregulares procedentes de países del mundo que viajan por tierra hacia Estados Unidos. La crisis migratoria por el Darién, la frontera natural entre Panamá y Colombia, se ha agudizado en el 2023. Se espera que crucen unas 400.000 personas, casi el doble de los más de 248.000 migrantes que lo hicieron en 2022 y que obligaron a las autoridades panameñas a pedir ayuda internacional.
Solo en los tres primeros meses de 2023, unos 87.390 migrantes irregulares cruzaron la selva, siete veces más que en el primer trimestre de 2022. Los migrantes denuncian constantes asaltos y violaciones en la selva del Darién, donde muchos pagan a «coyotes» para cruzar, pero a mitad de la travesía los abandonan indicándoles que el camino está marcado con banderas.
