Una misión prepara el descenso del cadáver conocido como Green Boots, el montañero momificado que quedó a 8.500 metros en la ruta noreste del Everest, mientras un documento filtrado vuelve a poner en duda quién era realmente.
El cuerpo que se volvió un punto de referencia en la ruta
Green Boots fue hallado en 1996 bajo un saliente rocoso, a solo 350 metros de la cumbre por la vía que asciende desde el lado tibetano. El apodo surgió por las botas verdes modelo Koflach Arctis Expe que llevaba puestas y que quedaron visibles en una zona de paso obligada para los escaladores.
Durante casi 30 años se asumió sin confirmación oficial que se trataba de Tsewang Paljor, un alpinista indio muerto en el desastre del Everest de 1996, la tormenta de nieve que dejó 12 fallecidos y que inspiró el libro Into Thin Air.
Un documento apunta a Dorje Morup
Según The Guardian, un documento de las autoridades indias del rescate identifica el cuerpo como Dorje Morup, un guardia indio miembro de una expedición de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana que murió en la misma tragedia. El texto señala que esa identificación fue «confirmada mediante un proceso de verificación previo en el marco de una evaluación técnica previa», aunque no detalla en qué consistió.
La licitación para la misión pide al menos seis sherpas con experiencia en ascensos, además de pruebas de la operación y el traslado del cuerpo a Delhi antes de octubre. El alpinista estadounidense y bloguero sobre el Everest Alan Arnette calcula que bajar el cadáver será «una ardua tarea» y cifra la operación en unos 150.000 dólares.
La dificultad de mover un cuerpo a más de 8.000 metros
El sherpa Tshiring Jangbu explicó a The Guardian que, con apenas un tercio del oxígeno disponible al nivel del mar, por encima de los 8.000 metros cada decisión exige un esfuerzo enorme. También recordó que un cuerpo congelado con equipo de montaña puede pesar hasta 200 kilos y que, en algunos casos, las extremidades quedan en ángulos imposibles para el descenso, por lo que se recurre a la amputación.
Las lluvias del monzón también complican el plan. Guy Cotter, quien coordinó una operación similar en 1997, dijo que recuperar un cuerpo puede dar consuelo a las familias siempre que no ponga en riesgo indebido a otras personas. En las laderas del Everest permanecen aproximadamente 200 cuerpos.
