El papa León XIV solicitó este domingo la movilización de ayuda internacional para asistir a los damnificados por las devastadoras inundaciones que azotaron a Nepal y el Tíbet. La catástrofe, registrada el pasado miércoles, ha dejado un saldo trágico de centenares de víctimas y miles de personas sin localizar.
Un llamado a la solidaridad desde Castel Gandolfo
Durante el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo, Italia, el pontífice expresó su profunda preocupación por la magnitud del desastre natural. «Aseguro mi oración a los afectados por el terrible aluvión en Nepal y el Tibet», manifestó ante los fieles congregados.
El obispo de Roma instó a la comunidad internacional a unirse en oración por las personas fallecidas, heridas y desaparecidas, así como por sus familiares. Asimismo, reconoció la labor de los equipos de rescate que trabajan en condiciones extremas en las zonas afectadas.
Además de su mensaje espiritual, León XIV confirmó el envío de una donación económica destinada a la asistencia humanitaria en Nepal, cuyo monto no fue especificado, y exhortó a incrementar los esfuerzos de atención para aliviar el sufrimiento de la población afectada.
Trágico balance de víctimas en la región asiática
Las dimensiones de la tragedia continúan en aumento a medida que avanzan las labores de búsqueda. El último reporte oficial emitido por las autoridades nepalíes confirma el impacto devastador del aluvión sobre las comunidades de la cordillera del Himalaya.
La emergencia comenzó a mediados de semana, cuando las intensas precipitaciones desencadenaron una violenta riada que arrasó con viviendas e infraestructura clave, dejando incomunicadas a numerosas poblaciones en la frontera entre Nepal y la región del Tíbet. Las autoridades locales mantienen el despliegue de contingentes de rescate, aunque las condiciones del terreno dificultan el acceso a las zonas más golpeadas.