Familiares de las víctimas del incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez, México, han expresado su frustración ante la falta de información proporcionada por las autoridades mexicanas. Varios familiares residentes en Estados Unidos acudieron a sus consulados para pedir información y ayuda en el proceso de repatriación de los cuerpos y la búsqueda de justicia para sus seres queridos.
La guatemalteca Alba González, cuyo primo murió en el incendio, ha declarado que las autoridades mexicanas no han respondido. González ha experimentado en su trabajo como intérprete de la lengua quiché en Estados Unidos las barreras que enfrentan los migrantes y sus familias al tratar con la burocracia y las autoridades.
Entre las víctimas del incendio había migrantes de Honduras, El Salvador, Venezuela, Guatemala, Colombia y de una víctima aún no se ha determinado su nacionalidad. Según se cree, la mayoría de los migrantes guatemaltecos eran de origen indígena.
La colombiana Laura Soto, también residente en Estados Unidos, ha solicitado un permiso humanitario para viajar a Ciudad Juárez y después regresar para continuar con su solicitud de asilo. Hasta ahora, no ha habido respuesta.
