Es posible que el rápido avance del coronavirus, que antes no era tema primordial, sea el tema que domine la noche.
Cuando los dos precandidatos demócratas a la Casa Blanca suban al escenario nuevamente para debatir el domingo por la noche, se encontrarán con que su partido, los intereses políticos y el mundo se ven bastante distintos que cuando se enfrentaron hace menos de tres semanas.
Es posible que el rápido avance del coronavirus, que antes no era tema primordial, sea el tema que domine la noche. El aumento de casos confirmados en Estados Unidos y en distintas partes del mundo han provocado una desaceleración drástica de los viajes, trastocado los mercados financieros y planteado preguntas sobre la capacidad del presidente Donald Trump para guiar a la nación durante un prolongado periodo de incertidumbre.
Sólo quedan dos demócratas, el exvicepresidente Joe Biden y el senador de Vermont Bernie Sanders, para exponer la razón por la cual son la mejor opción para desafiar a Trump en las elecciones de noviembre. Los otros cinco precandidatos que se unieron a ellos en el escenario el 25 de febrero en Carolina del Sur han abandonado la contienda, con muchos respaldando a Biden.
Tanto para Biden como para Sanders, el debate es un momento para mostrar sus habilidades de liderazgo frente a lo que podría ser una de las audiencias más grandes. Pretenden esbozar un contraste respecto a Trump, pero también entre ellos, argumentando que tienen la experiencia, el temperamento y las prescripciones políticas correctas para guiar al país a través de una crisis.