En una mansión de Miami con vista a la bahía de Biscayne, varias de las familias cubanoestadounidenses más ricas de Florida debatieron sobre el futuro de Cuba durante la cuarta reunión de la recién creada Cámara Nacional de Comercio Cubanoamericana.
Planes para el «día después»
Juan Omar Sixto, presidente de la cámara, dijo que la intención del encuentro era reunir a los empresarios cubanoestadounidenses más destacados del condado Miami-Dade. Según afirmó, el objetivo es estar en Cuba cuando caiga el régimen.

Sixto, dedicado al desarrollo inmobiliario y exiliado desde su adolescencia, aseguró que su grupo trabaja en planes para el “día después” en la isla. La cámara ya elaboró una propuesta para una Bolsa de Valores cubana y creó comités sobre infraestructura energética y seguridad alimentaria.
También sostuvo que, junto con la entrega de ayuda humanitaria y suministros médicos, irían a hacer negocios a Cuba de inmediato. Añadió que cuenta con apoyo de personas cercanas a Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.
Reclamos por propiedades

Entre los asistentes, la discusión también giró en torno a la recuperación de bienes confiscados tras la revolución de 1959. Sixto dijo que su padre perdió cinco propiedades y una finca en la provincia cubana de Pinar del Río. Afirmó que no pretende desalojar a nadie, pero sí exige compensación por las tierras nacionalizadas.
“Trabajé en esa granja durante cinco años de mi vida con mi padre, y me la quitaron. Quiero una compensación o indemnización. Aunque me den solo una pequeña parte, la aceptaré”, expresó. “Es justicia moral”, agregó.
En Cuba, estas iniciativas suelen recibir escepticismo. El gobierno cubano no se ha pronunciado sobre la cámara, pero ha anunciado 176 medidas de liberalización económica, que el presidente Miguel Díaz-Canel presentó como acciones para “promover la defensa del socialismo, apoyar y ampliar la justicia social”.
Mike Bustamante, profesor asociado de Historia en la Universidad de Miami, consideró prematuro hablar de un cambio inminente y señaló que las sanciones de Washington ya representan una escalada significativa, aunque todavía no crean condiciones para un punto de inflexión político en la isla.



