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Sacerdote venezolano relata al Papa la crisis migratoria de El Hierro y afirma que vale la pena ayudar

El sacerdote venezolano Darwin Rivas, párroco de cuatro comunidades en la isla de El Hierro, presentó este viernes en Tenerife su testimonio sobre la…

El sacerdote venezolano Darwin Rivas, párroco de cuatro comunidades en la isla de El Hierro, presentó este viernes en Tenerife su testimonio sobre la crisis migratoria que ha vivido ese territorio desde 2020, cuando llegaron casi 30.000 personas a una isla de menos de 10.000 habitantes. En el encuentro con León XIV, realizado en la plaza del Cristo de La Laguna y en el último día de su visita a España, sostuvo que “vale la pena seguir ayudando”.

Una realidad migratoria marcada por la presión en la isla

Rivas, que lleva siete años en la Diócesis Nivariense, explicó que ha vivido de cerca la respuesta a la llegada de migrantes en El Hierro y que, en ese proceso, ha experimentado los cuatro verbos con los que el papa Francisco resumía la acción migratoria: acoger, proteger, promover e integrar. Según dijo, ese ha sido el eje de su trabajo con las personas más desfavorecidas.

El sacerdote recordó que en 2021, en plena emergencia migratoria, los curas de la isla se preguntaban qué podían hacer por quienes llegaban desde África. A partir de esa inquietud, y con el apoyo de la diócesis, la organización Corazón Naranja y la Policía Nacional, impulsaron acciones para ofrecer una acogida digna.

“Ha sido una experiencia dura, pero enriquecedora”

Rivas describió ese período como una etapa difícil, aunque también provechosa. Destacó la entrega y la generosidad de las personas migrantes y afirmó que esa experiencia le lleva a insistir en que vale la pena seguir ayudando y continuar sumando voluntades y corazones.

“Ciertamente no somos héroes, tampoco pretendemos serlo, simplemente queremos y estamos convencidos de que somos instrumentos para el bien”, señaló, al tiempo que reconoció que se vivieron momentos muy complicados por la cantidad de personas que llegaban a una isla tan pequeña.

El sacerdote relató además que hubo días y noches en los que pensó en quedarse en la comodidad de su casa, pero que renovaba su servicio al pensar en lo que haría el Señor. También afirmó que, en medio del dolor y el sufrimiento, siempre aparecía algún motivo de esperanza, una sonrisa o un rostro agradecido que justificaba la entrega.

“Gracias Santo Padre por estar aquí con nosotros y por impulsarnos a seguir”, expresó Rivas al cerrar su intervención ante León XIV.

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