En el primer trimestre del año 2023, México ha visto un aumento del 30% en solicitudes de refugio, llegando a un récord de 37,606. La mayoría de los migrantes son provenientes de Honduras, seguidos por Haití, Venezuela, El Salvador y Cuba. La situación es especialmente caótica y desesperada en Tapachula, la frontera sur de México, donde se concentran más de la mitad de las peticiones. La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) solo ha atendido 7,369 trámites en estos primeros tres meses, menos de una quinta parte del total. Además, denuncian que el proceso es muy lento y cuando finalmente reciben su tarjeta de visado, los agentes migratorios se las quitan. Los migrantes esperan meses para obtener una cita con la Comar y la inseguridad y violencia en la región hacen que sea cada vez más difícil migrar. Uno de los migrantes, Claudio José Castro, un venezolano de 60 años que viaja con su nieto, cuenta que tuvo que dejar a su familia y su país para buscar oportunidades en Norteamérica y se encuentra en espera en Tapachula. A medida que Estados Unidos anuncia nuevas medidas, incluyendo la deportación inmediata de migrantes de Haití, Venezuela, Nicaragua y Cuba, la presencia de migrantes en las fronteras mexicanas se ha intensificado.