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Recordamos la entrevista a Pedro Zerolo, activista gay fallecido en España

 El político socialista y abogado Pedro Zerolo, infatigable defensor de los derechos de los homosexuales en España, nacido hace 54 años en Venezuela, falleció este martes víctima de un cáncer, informó el Partido Socialista Obrero Español.

La dirección del PSOE «expresa su profundo dolor por el fallecimiento del secretario de Movimientos Sociales, Pedro Zerolo, ocurrido esta madrugada en su domicilio de Madrid, a causa de la enfermedad que sufría», anunció en un comunicado.

A continuación reproducimos una entrevista publicada el 24 de julio de 2013.

Asegura que se casó “porque la rebeldía está hoy en el compromiso, mucho más cuando ese compromiso se suscribe por amor”. “Me casé por amor y por militancia, y es que el amor es siempre militante. En todo caso me casé por rebeldía”. 

“La izquierda o es valiente o no es izquierda”

 , el caraqueño que consiguió que se aprobara el matrimonio gay en España, habla de los logros que ha cosechado durante más de 20 años como activista. Él es pieza clave en la Madre Patria de la aprobación de la ley de identidad de género, la de igualdad entre mujeres y hombres y, además, trabaja en la lucha contra la violencia machista, donde se ha distinguido por su participación en las redes de hombres contra el machismo, e impulsó del voto inmigrante. 

 

Hace más de 20 años que Pedro Zerolo (Caracas, 1965) ingresó en Cogam (Colectivo Gay de Madrid) ) como asesor jurídico, hoy se le reconoce como un activista histórico del movimiento gay español. Le llaman el padre del matrimonio gay. Este venezolano es hijo de un español que tuvo que salir de España por sus ideas socialistas, tiempo más tarde se marchó su madre y entonces nació él en Caracas. Sin embargo, a muy temprana edad regresó a la tierra de sus padres y se formó en derecho, en la Universidad de La Laguna en Tenerife (Islas Canarias), donde participó activamente en el movimiento estudiantil y se volcó a luchar por los derechos que lo hacían ver diferente en la sociedad.

 

 

Desde adolescente aceptó su homosexualidad y con ella el despertar de la conciencia y la voluntad política. —Creo que he sido activista siempre. Activista de muchas causas, como el movimiento de liberación de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales… Y me siento muy orgulloso de lo conseguido en España, porque se convirtió en el primer país del mundo que de una sola vez y en una sola legislatura política, reconoció la dignidad de homosexuales, transexuales y bisexuales. Orgullo, digo, porque siempre me dijeron que lo que pretendía era imposible en un país como España, y lo conseguimos.

—¿Cómo? Con valentía. Porque en la valentía está el secreto de la libertad y la igualdad. Lo logré de la mejor manera que se puede llegar: convenciendo. Convencimos, con razones, a la sociedad española y a sus representantes políticos, y la igualdad llegó plena, como tiene que ser. Y la igualdad llegó por izquierda, como siempre. Por eso apelo a la valentía, y es que la izquierda o es valiente o no es izquierda. 

—Por supuesto, no tenía los mismos derechos que los demás. No hay peor discriminación que la falta de igualdad.

—Soy un hombre que se intenta construir día a día desde la izquierda, desde la coherencia con los principios que defiendo y, por tanto, para mí era muy importante manifestarme como soy y, entre otras muchas cosas, soy gay y, por tanto, quiero que me respeten así, y el respeto está en el reconocimiento pleno de mi igualdad. Por eso entré en el movimiento LGTB, para luchar por mi dignidad, esto es, por tener los mismos derechos que los demás. 

—Los obstáculos a la igualdad los remueve la valentía y tendría que removerlos cualquier Gobierno que se precie, porque todo Gobierno debe buscar la felicidad del pueblo y la mejor felicidad que conozco es la igualdad de trato de consideración y de oportunidades. Y es que los gobiernos que apuestan por la libertad y la igualdad triunfan siempre. Por lo demás, el problema no está nunca en las creencias de cada cual, sino en la utilización de esas creencias por parte de determinadas jerarquías religiosas para discriminar, apartar o perseguir a las personas por ser como son. 

—El abuso sexual de niños o niñas es un delito terrible que tiene que ser perseguido y nunca ocultado, como ha pasado con determinadas jerarquías religiosas que deben responder por ello. 

—No se puede ser gay y machista, como tampoco se puede ser de izquierda y machista u homófobico o racista. ¡No se puede!

—Está claro que lo hubiera intentado. Le recuerdo que en España me decían que no lo lograría jamás y lo conseguimos. Y luego he participado activamente en la consecución del matrimonio igualitario en Portugal, Argentina, Uruguay, México, Brasil y sigo trabajando en otros países de América Latina. Y tengo mucha relación con el tejido asociativo venezolano y saben que para Venezuela estoy siempre a la orden. 

—Venezuela no se puede quedar atrás. En Venezuela sí se puede, y si se puede se debe aprobar el matrimonio igualitario ya y una ley de identidad de género que reconozca la dignidad de las mujeres y los hombres transexuales. No hay razón alguna para no reconocerlo, ninguna, salvo la presión de aquellos que no quieren que nada cambie, la obstinación de esos sectores de la derecha que nunca han trabajado por la igualdad y la justicia social. 

—En que sí se puede y el resultado ha sido muy positivo. 

—Más que exportar, lucho por la libertad, la igualdad, la fraternidad entre todos los pueblos y la solidaridad entre todas las mujeres y hombres. Y siempre que me llaman voy. Y ciertamente creo que los países pueden y deben exportar justicia social. 

—Me emociona oírlo, pero está claro que las luchas son corales, solo jamás lo hubiera conseguido. En todo caso, soy uno más… nada menos. Aquí en España fue una lucha conjunta de los colectivos reivindicativos, de la izquierda política y parlamentaria y del Gobierno socialista del presidente Zapatero.

—Si emblema significa referente, me gusta. Porque sigue siendo muy necesario para las personas LGTB tener referentes y saber que se puede ser como uno es y no morir en el intento. Sí morir, digo, porque miles de personas LGTB siguen siendo asesinadas o ejecutadas por serlo, de ahí que denuncie continuamente la violencia terrible que se sigue ejerciendo hacia las personas LGTB en todo el mundo, también en América Latina. La LGTB-fobia, como el machismo o el racismo es una lacra que debemos erradicar y que nos debe avergonzar.

—El matrimonio es un derecho que se ejerce o no, pero es un derecho que hay que demandar, reivindicar, reconocer, aprobar y, luego, quien quiera lo ejerce o no. 

— ¿Mi experiencia personal con el matrimonio? Pues ha sido magnífica, sobre todo porque es necesario construir referentes, hacer posible lo imposible.

—Que se case quien quiera, pero en igualdad. De ahí que reclamemos el matrimonio igualitario, con ese nombre. El matrimonio es un compromiso de solidaridad, ayuda mutua, corresponsabilidad y de vida en común, y no hay razón alguna para negarlo a las personas LGTB. Ninguna. Y en ninguna parte, tampoco en Venezuela.

—El matrimonio es una institución que ha utilizado el poder para discriminar durante siglos. A lo largo de la historia no se ha podido casar en libertad y en igualdad casi nadie. Los esclavos no se podían casar porque no eran libres, los negros porque no eran blancos, los comediantes porque no eran “serios”, los homosexuales porque no eran heterosexuales y las mujeres no se han podido casar en igualdad hasta hace bien poco, pasaban de la tutela del padre a la del marido, porque el matrimonio era un mecanismo más de la opresión patriarcal y machista. Por eso todos los movimientos de autodeterminación personal hemos querido tener los mismos derechos y con los mimos nombres, porque no hay razón alguna para excluir a nadie, por ninguna condición o circunstancia personal o social, de una institución civil como es el matrimonio.

 

—Me casé por amor y por militancia, y es que el amor es siempre militante. En todo caso me casé por rebeldía, porque la rebeldía está hoy en el compromiso, mucho más cuando ese compromiso se suscribe por amor.

—Por homofobia, para intentar estigmatizarnos, seguir discriminándonos e invisibilizarnos. Y es que una de nuestras mejores apuestas ha sido y es la visibilidad, por eso pido siempre a la realidad LGTB que, en la medida que puedan y quieran, sean visibles, para que la sociedad vea que no somos otros que sus hijos, hermanos, amigos, compañeros de trabajo… La visibilidad nos hace fuertes.

—En todos los países, en más o en menos, sigue existiendo LGTB-fobia, como sigue existiendo el machismo o el racismo. España desarrolló con un Gobierno socialista una agenda LGTB, y no solo se aprobó el matrimonio igualitario, sino una ley de identidad de género para las personas transexuales, se reconoció moral y económicamente a todas aquellas personas LGTB que habían sufrido persecución durante la dictadura o la diversidad sexual y familiar en el ámbito educativo… y tantas cosas más. Y con respecto a las agresiones o el acoso hacia las personas LGTB lo tengo claro: ninguna agresión debe quedar sin repuesta social, política y judicial. Y así lo estamos haciendo. Y es que, según estudios, el 43% de los jóvenes LGTB en España que manifiestan haber sufrido acoso se han planteado el suicidio, y un 17% de los mismos lo ha intentado alguna vez. Es terrible! 

 

—Es como preguntar a un chico heterosexual cuándo se dio cuenta que le gustaban las chicas. Pues en mi caso desde siempre, desde que me gustó el primero… lo que no recuerdo es la hora exacta (risas). 

—Sí, por supuesto. Y todavía hoy hay quien se empeña en faltarme al respeto por ser gay. En fin, son los de siempre y son un peligro, porque siguen cimentando la LGTB-fobia, y hay que tener bien presente que la LGTB-fobia, como el racismo o el machismo, discrimina y, también mata.

—No es fácil, no todos hemos tenido la suerte de contar con una familia solidaria. Hay que intentar asesorarse a través de los colectivos reivindicativos y tendría que haber políticas públicas para proteger a los jóvenes LGTB del acoso escolar, social y a veces familiar. Por lo demás, hay que buscar el momento pero repito que no es fácil, sobre todo en aquellos lugares donde todavía te pude costar la vida.

 

 

 

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