Un ciudadano venezolano falleció y otros dos permanecen desaparecidos tras el hundimiento de una embarcación que transportaba cobre de contrabando.
Un siniestro marítimo ocurrido durante la madrugada de este sábado en las costas de Trinidad y Tobago dejó como saldo la muerte de un ciudadano venezolano, identificado como Julio López. El fallecimiento se produjo por inmersión tras el naufragio de una embarcación que, según las investigaciones preliminares, transportaba un cargamento de cobre de contrabando con destino a Venezuela.
Contexto de la ruta
La zona del naufragio, cerca de la península suroeste de Trinidad, es un sector utilizado habitualmente por redes de contrabando para evadir la vigilancia de la Guardia Costera.
Operativos de búsqueda en curso
Las autoridades trinitenses han desplegado un operativo de rescate para localizar a dos ciudadanos venezolanos que aún se encuentran desaparecidos. En las labores participan la Guardia Costera de Trinidad y Tobago, efectivos de la Fuerza de Defensa, rescatistas voluntarios y pescadores locales.
El capitán Vallence Rambharat, líder del Equipo Hunters de Búsqueda y Rescate, informó que la embarcación se perdió en aguas cercanas a la península suroeste. Hasta el momento, solo se ha confirmado que la ciudadana Nikol Landaeta logró sobrevivir al accidente.
Riesgos en la ruta del contrabando
La zona de navegación, que incluye la Boca de la Serpiente y el Canal de Colón, es considerada de alto riesgo debido a sus corrientes intensas, la presencia de arrecifes poco profundos y la inestabilidad meteorológica. Estas condiciones, sumadas a posibles cambios geológicos derivados de sismos recientes en Venezuela, incrementan el peligro para la navegación en estas aguas.
Este accidente ocurre apenas una semana después de otro naufragio en la misma ruta, donde fallecieron Edwin Parra y la menor Brithanny Linneth Yanett León Palacios.
El tráfico de cobre y el crimen organizado
Las investigaciones señalan que el material robado es movilizado clandestinamente hacia Venezuela mediante pequeñas embarcaciones desde zonas costeras aisladas del sur de Trinidad. Se ha determinado que las ganancias de este comercio ilícito financian a organizaciones criminales dedicadas al desmantelamiento de infraestructura eléctrica, equipos industriales y redes de telecomunicaciones.